“No hay acuerdo ni proyecto de fusión con Gas Natural”, han sido las palabras más repetidas por Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola durante la semana. Aunque ha admitido que estudiaría cualquier proyecto, lo cierto es que ni Gas Natural ni EDF ni ACS parecen recibir el beneplácito de la eléctrica. Sobre el precio de venta, Galán ha preferido no dar cifras aunque considera que 100.000 millones de euros estarían bien para comenzar a hablar. Los expertos aseguran que ninguna de las dos “novias” tiene capacidad financiera para afrontar el pago y admiten que la mejor opción es que Iberdrola siga su camino andando sola. Pero ¿todavía se puede ganar dinero? Aunque los expertos ven que las continuas especulaciones “no hacen sino calentar el valor”, lo cierto es que la actual reestructuración del sector energético hace propicio estar en Iberdrola.
Cuando se dio el mensaje de que este año sería el año de la reestructuración del sector energético, todas las miradas apuntaron de lleno a Iberdrola. Ese fue el punto de partida de unas especulaciones que mantienen a la eléctrica en el vértice de un triángulo en el que EDF y Gas Natural forman los ángulos adyacentes. Con el objetivo de promover su independencia, desde el primer momento Galán ha declarado la guerra a todos los interesados en controlarla. De hecho, presume de que la compañía “es líder, tiene un proyecto propio y que ha conseguido una capitalización bursátil cercana a los 50.000 millones de euros”. Víctor Peiró, analista de Caja Madrid Bolsa admite que la mejor estrategia de la eléctrica “es mantener su independencia”. Pero como en la vida, todo tiene un precio. Y en el mundo de los negocios esto es clave. Aunque el ejecutivo salmantino echó por tierra cualquier acercamiento hostil sobre la eléctrica, lo cierto es que precisó de un importe de 100.000 millones de euros para “comenzar a hablar”. A partir de ahí, el mercado especula con qué compañía tendría la capacidad suficiente para lanzarse a la piscina. Gonzalo Cantarela, director de GC Gestión Privada expresa que “ni Gas Natural ni EDF tienen capacidad para afrontar el pago de esa cantidad, aunque deja claro “que tampoco lo vale”. El propio Galán puso en duda la capacidad de EDF y “desde luego la de ACS, para lograr financiación para abordar una OPA de ese tamaño dada la situación de los mercados financieros”. EDF: al acecho, pero de lejos Muchos fueron los mensajes cruzados que dirigió Ignacio Sánchez Galán a EDF en la rueda de prensa previa a la junta de accionistas, y todos con un titular claro: si quiere ofertar que lo haga y sino que calle. Una afirmación que a muchos les recordó al ya famoso ¿por qué no te callas? que regaló el rey D. Juan Carlos al presidente venezolano Hugo Chávez. Y es que desde que el pasado mes de enero se conociera el interés de EDF por Iberdrola, las declaracionesanti-opa han estado servidas. El proyecto de la compañía gala estaba estudiado: lanzaría una oferta en solitario por Iberdrola a la que no acudiría ACS, propietaria del 11% del capital de la eléctrica. Una vez ganada la OPA, franceses y españoles procederían a fusionar Iberdrola con Unión Fenosa (en la que ACS ostenta el 43,5%). Y el gran paso final consistiría en la segregación de activos de la nueva Iberdrola. Los rumores de esta operación se vieron calmados hace unos días cuando EDF admitió que estaba preparando una oferta para comprar la totalidad de la británica British Energy por valor de 11.000 millones de euros. Y aunque, como admite Julián Coca, gestor de Inversis Banco “con esta adquisición la compañía gala se aleja de la española, sigue estando ahí presente”. Gas Natural no es rentable En esta situación, los inversores se han encargado de buscar un “aliado” que proteja a Iberdrola de los ataques externos. Gas Natural entra en juego. El presidente de la eléctrica ha admitido por activa y por pasiva “que no hay acuerdo ni proyecto de fusión con la gasista”, aunque no ha echado el pestillo a un posible acercamiento entre ambas. Para ello la operación “no debe ser dilutiva ni en cash flow ni en beneficio por acción, y debe aportar tamaño y solidez financiera”. Cantarela no cree que esta sea la mejor opción. Este experto considera que la gasista catalana “busca una fusión donde no tenga que poner un euro, se haga todo con canje de papelitos y se lleven la central tributaria a Cataluña”. Y precisamente el reparto accionarial, de sedes y de poder es un importante obstáculo para el matrimonio de las dos españolas. La fusión lógica entre ambas llevaría a un intercambio de acciones que diluiría la participación de los socios. Con la nueva composición accionarial, las posibilidades de que prospere una OPA hostil serían practicamente nulas. Y a ello habría que unir que los estatutos de la compañía restringen el voto en las juntas por encima del 10% y la propia potestad de la Comisión Nacional de la Energía.