Estados Unidos y China establecen hoy un nuevo puente de colaboración justo un mes después de que los problemas de la economía asiática azotaran a la mayor parte de los mercados mundiales, también Wall Street.

Aquello que ha unido el mercado, que no lo separe la ideología. Si hace solo 30 años se hubiera anunciado este viaje el mundo se hubiera parado el mundo; o casi. No hay que olvidar que se trata de las dos grandes potencias que quedan en el mundo del eje comunista y el eje occidental de la era posterior a la II Guerra Mundial.

Aunque la Guerra Fría acabó en 1989, la rivalidad entre Estados Unidos y el mayor gobierno comunista del mundo en la actualidad, el chino, sigue latente, al menos en lo que a economía se refiere. Y no sólo.

Los expertos creen que la visita no va a producir ningún progreso a nivel estratégico. Según ha declarado el profesor de relaciones internacionales de Renming de Beiging al New York Times “Xi está obsesionado con la rivalidad estratégica con Estados Unidos y la visita no va a producir avances en cuestiones estratégicas”.

Sin embargo, la economía va a estar en un lugar nuclear de la agenda. En estos el poderío del gigante asiático es la que dirige el mundo. Aunque el PIB de Estados Unidos sigue siendo mayor que el de su rival, lo cierto es que China es quien más contribuye al crecimiento de la economía mundial.

PIB Chino


Como dicen en Barclays, “además, la economía china tiene muchos lazos comerciales con los países desarrollados y los emergentes”. Por si fuera poco, el país guarda una cuarta parte de los ahorros de todo el mundo, así como las inversiones realizadas. En concreto, invierte lo mismo que Europa y Estados unidos de forma conjunta.

El problema de que China se resfríe – y ahora tiene fiebre-, es que el mundo puede acabar con pulmonía. Su deuda se ha duplicado en los últimos seis años. Y , por si fuera poco, es el país en el que se encuentran los cuatro mayores bancos del mundo por volumen de activos.

La pregunta que se hacen muchos expertos es cómo, cuándo y cómo de rápido China va a conseguir adaptar su economía. En estos momentos está comenzando un periodo de transición para convertirse en un país que crece gracias al gasto en infraestructuras y en la producción de un sistema productivo basado en la fabricación de productos de poco valor añadido en una economía más moderna. Es decir, con un crecimiento de un perfil más centrado en el consumo, la tecnología y las actividades de más valor.

Por si fuera poco, hay quien no descarta una explosión de la burbuja de su sistema inmobiliario. “Con tiempo suficiente y el aumento del consumo puede reemplazarse la caída de la inversión, lo que daría la opción a que naciese esta nueva economía que debería proporcionar a los consumidores lo que ellos necesitan”, afirman en Barclays.

Con todo, los expertos de la firma consideran que los hogares están bien posicionados para hacer frente a este cambio gracias, sobre todo, a los altos niveles de ahorro. De hecho, afirman los analistas que en los últimos trimestres el consumo –que no llega al 40% del PIB-, ha supuesto un colchón para el resto de la economía.

Quizá por eso Xin Jinpin va a dejar su reunión con Barak Obama para el último día de su visita, el próximo viernes y comienza su ajetreada agenda con un encuentro con 15 empresarios de empresas de tecnología en Seattle. Además, verá a los presidentes de empresas como Apple, Microsoft y Boeing.

En un principio, uno de los objetivos del presidente chino ha sido calmar a los mercados. Por eso uno de los titulares que ha dado al WSJ en una entrevista previa al viaje ha sido esclarecedor. Xi Jinpin, ha habado de la situación de la economía de su país, a la que ha comparado con un velero. El presidente ha dicho que “cualquier barco, por muy grande que sea, puede ocasionalmente encontrarse con malos vientos en alta mar”.

China Shangai


Pero probablemente el mayor líder chino deberá dar explicaciones sobre la decisión de China de volver a devaluar el Yuan. Algo que el mercado se ha tomado como una guerra de divisas dirigida muy especialmente a reactivar las exportaciones del país y que podrían pasar factura a sus competidores estadounidenses que, además, tienen que luchar contra el dólar más fuerte de los últimos años. Xi Jinpin cree que se trata de una devaluación tan ligera –apenas un 2%- que no debería ser un problema.

En el futuro y con respecto a los riesgos a los que se enfrenta la economía del país asiático, los expertos creen que veremos un aumento de la volatilidad en las bolsas, sobre todo por el aumento de la incertidumbre y la caída de la confianza. La cuestión es si volveremos a ver un desplome de los mercados como los que sufrió este verano.


PIB China


Además de las relaciones comerciales, los dos presidentes tendrán que tocar temas espinosos. Los expertos creen que en la agenda del dignatario chino y Obama se tratarán cuestiones como la ciberseguridad, la situación del Tibet, la expansión militar en el sur del mar de China…

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