Renovarse o morir. Ésta es la máxima que han tenido que aplicarse todas aquellas compañías que vivieron años dorados junto a la construcción. Demasiados ladrillos para unos cimientos que resultaron ser de barro. ¿Qué hacer cuando el incesante ruido de las hormigoneras se queda mudo? Diversificación parece ser la solución. Esta es la historia de cómo un sector dejó de serlo… perdió la esencia para poder seguir respirando.
¿Constructoras? Cada vez chirría más esta denominación. Y es que la mayoría de las compañías que se dedicaban al ladrillo sufrieron el mazazo en las vísceras de su negocio. Muros de hormigón se resquebrajaron y hundieron como lo hace el más alto castillo de naipes con una suave ráfaga de aire. Ocurrió lo que todo el mundo pensaba pero que nadie impidió pudiendo más la codicia que la razón: estalló la burbuja inmobiliaria, la crisis dejó ladrillos colgando sin un euro que los sostuviera.

La ambición acabó con el negocio de la década y el que prácticamente alimentaba al país que al mismo tiempo iba viendo cómo la cola del paro se alargaba, las deudas se amontonaban y los bolsillos se hacían más y más pequeños. De la mano de las constructoras caminaban los bancos que cerraron a cal y canto el grifo de los créditos. ¿De qué como yo ahora? Esta fue la pregunta que sacudió tanto a empresarios, trabajadores e inversores. Y es que la inversión en compañías de construcción quedó profundamente estigmatizada, las agencias crediticias se lanzaron a etiquetar de malas recomendaciones al sector. Pero ¿persiste aún esta mala fama?

Manos a la obra lejos de los andamios

Las compañías del sector sabían que no podían quedarse de brazos cruzados. Renovarse o morir: las grúas dejaron de trabajar con ladrillos para armar puentes, autopistas o, incluso, para colocar placas solares o molinos de viento. Comenzaba un proceso de diversificación del negocio y desapalancamiento. Incluso las grúas tuvieron que emigrar fuera de nuestras fronteras, da morriña pero hay que “comer”. Valió la pena arriesgarse, las constructoras consiguieron más que el plato diario, están obteniendo las vitaminas recomendadas por los brokers. Así lo reconocen los analistas de Deutsche Bank quienes comienzan a ver con buenos ojos a todas aquellas empresas que hayan optado por “líneas de negocio tales como la gestión del tráfico (aéreo o terrestre) así como por aquellas que tengan una exposición hacia infraestructuras”. En un informe elaborado por Deutsche Bank, premian la reducción de la exposición a la actividad constructora. La firma destaca que la actividad puramente constructora representa de media el 26% del valor de las constructoras europeas y el 42% de sus beneficios operativos. En el caso de España, la construcción supone, de promedio, un 21% de sus beneficios.

Además, Deutsche Bank subraya que, aunque en 2010 se estabilizará el sector inmobiliario, es improbable ver una recuperación de este sector en los ámbitos comercial y residencial antes de 2011. Por ello desaconseja tomar posiciones en compañías cuyos resultados reflejen en gran medida este negocio.

Si hay que trabajar que sea en infraestructuras…

El sector de las infraestructuras es uno de los más aplaudidos por los expertos. Así lo considera Víctor Peiró, analista de Caja Madrid Bolsa, quien reconoce que la actividad meramente constructora ha dejado de ser el peso del sector. “Ahora los ingresos más importante provienen de las actividades relacionadas con la gestión de aeropuertos o energías renovables”, apunta este experto.

Si la clave está en la diversificación… también lo está en particular en el gasto en infraestructuras anunciado por los gobiernos para salir de la crisis. Los famosos planes de estímulo económicos. Y es que en España se está ultimando un plan extraordinario de inversiones en infraestructuras con el que se pretende movilizar recursos por importe de 15.000 millones de euros procedentes en buena medida del sector privado. 15.000 millones que se unirán a los 30.000 millones de euros que están ya destinados a diferentes obras puestas en marcha…

Y en este escenario, las mejor posicionadas son Ferrovial y OHL. De esta última, Ignacio Cantos, director de inversiones de Atlas Capital, destaca que “es y será de las menos afectadas por la crisis en el sector inmobiliario puesto que cerca del 70% de su negocio es concesional y cuenta con una importante presencia en el extranjero”. En la presentación de sus resultados, OHL aseguró además que su beneficio neto de este año crecerá en torno a un 10%.

No obstante, la apuesta clave sería Ferrovial, como apuntan de nuevo desde Atlas Capital. ¿El motivo? Pese a que 2009 no fue el año de la compañía, “sus cifras sí arrojaron mejoras significativas en distintos aspectos del negocio y que logró reducir considerablemente sus pérdidas además de cerrar su fusión con Cintra el paso mes de diciembre. Es por ello que el consejo del mercado augura una pronta vuelta a los beneficios positivos: podría cerrar 2010 con un beneficios de 151 millones de euros. Y es que, sin tener en cuenta el impacto de las desinversiones, principalmente la venta de Gatwick, Ferrovial habría obtenido un beneficio de 246 millones de euros.

Pero el atractivo no acaba aquí. Abertis ha captado la atención de los expertos gracias a su gestión del negocio. Tras cerrar 2009 con un aumento del beneficio del 6%, en 2010 se propone el reto de capturar oportunidades en un ejercicio en el que se espera la mejora de los tráficos.

… pero también en energía

Para muchas constructoras sólo les queda el nombre de su antiguo negocio. De hecho ya hay quien comienza a pensar en Acciona no como una constructora sino energética. Sus objetivos para los próximos años lo explican: conseguir que siete de cada diez euros que gane la compañía procedan de las energías verdes. Un reto para el que Acciona tiene pensado destinar 6.500 millones de euros, eso sí, sin olvidarse de su deuda. Con deuda o no, “Acciona es una de las empresas que mejor ha sabido reinventarse”, explica Javier Barrio, responsable de ventas institucionales de BPI.

No obstante, aún hay compañías que generan algunas dudas, es el caso de FCC pues, como señala Cantos, “pese a que fue de las primas en comenzar el proceso de diversificación, se quedó estancando y el resto de compañías se han adelantado”. Las dudas de ACS giran en torno a qué pasará con Iberdrola, si finalmente podrá o no hacerse con un asiento en el consejo de administración mientras Sacyr Vallehermoso es la más expuesta a la obra civil y aún queda un largo y duro periodo para ver una recuperación en esta línea de negocio.

Sea como sea, lo cierto es que el sector de la construcción en nuestro país ha sabido moverse en arenas movedizas. Y para muestra un botón: siete constructoras españolas ocupan el Top ten del sector de las infraestructuras mundial, según la revista especializada Public Works Financing, lo que ratifica el incremento del peso de nuestro país en el mercado de las infraestructuras.