En concreto, las neumonías consisten en infecciones que inflaman los sacos aéreos de uno o ambos pulmones, lo que favorece la aparición de fiebre, de escalofríos, de tos con flema o pus, así como la dificultad para respirar, tan típica de la infección por SARS-CoV-2.

“En la fase aguda, la COVID-19 presenta distintas manifestaciones en el aparato respiratorio, de las cuales la más evidente es la neumonía bilateral que puede conducir al ingreso hospitalario de los pacientes afectados por una insuficiencia respiratoria grave que, a su vez, puede abocar a una situación de distrés respiratorio agudo, por la que estos pacientes pueden requerir soporte ventilatorio: oxigenoterapia, ventilación no invasiva (VNI) o ventilación invasiva (VI)”, añade la SEPAR.

Además, y una vez ha avanzado la enfermedad, generalmente en los casos más graves, otra de las manifestaciones de la COVID-19 es el que puedan desarrollarse otras patologías de carácter cardiovascular, como la trombosis venosa profunda (TVP), tanto venosa como arterial.

Son consecuencia de la excesiva inflamación que afecta al sistema vascular y que padecen “uno de cada cuatro pacientes con la neumonía grave causada por el SARS-CoV-2”, según advierte eljefe de servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Quirónsalud Córdoba, el doctor Manuel Sánchez Maestre.

“El estado de hipercoagulabilidad que se desarrolla con la COVID-19 predispone a la TVP. De hecho, el 25% de pacientes con neumonía grave causada por COVID-19 genera trombosis venosa profunda, por lo que se debe evaluar el riesgo trombótico y hemorrágico en todos los pacientes con infección por coronavirus”, afirma.

Mientras, desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) mantienen que la prevalencia de TVP es más alta en pacientes hospitalizados con la infección con coronavirus, asociada generalmente con un peor pronóstico. Es decir, que la COVID-19 representa un factor de riesgo adicional para TVP en los pacientes que se encuentran ingresados en el hospital, si bien esta sociedad científica apunta que la profilaxis del tromboembolismo venoso podría ser protectora en estos casos.

Así, y en líneas generales, el doctor Sánchez Maestre recuerda que la trombosis venosa profunda es una patología común en la población general, registrándose unos 200.000 casos al año en España, y que tiene lugar cuando se forma un coágulo en una vena profunda.

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“Suele presentarse en las piernas, aunque puede formarse en cualquier parte del cuerpo. Provoca inflamación, dolor, calor y enrojecimiento en la pierna, aunque hay casos asintomáticos hasta que provocan una enfermedad más grave al extenderse a los pulmones, causando una embolia pulmonar que puede ser mortal”, según precisa el especialista de Quirónsalud Córdoba.

En concreto, este experto explica que la infección por SARS-CoV-2 puede desarrollarse también como una enfermedad trombótica, tal y como hemos visto, debido a la inflamación excesiva que afecta al sistema vascular: “El riesgo de trombos en pacientes con COVID-19 se debe a la inmovilización prolongada durante la enfermedad, la deshidratación, el estado inflamatorio agudo, y la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y la obesidad”.

Eso sí, para evitar la formación de coágulos dice que se pueden realizar acciones como levantarse o ejercitar los músculos del pie durante un viaje largo, comenzar a moverse tan pronto como sea posible tras una cirugía, así como hidratarse, que siempre es fundamental, y más en las épocas de calor.

“En cualquier caso, el diagnóstico precoz y el seguimiento de un tratamiento adecuado pueden prevenir las complicaciones de los coágulos sanguíneos. Con un examen físico, con una analítica y un estudio ecográfico, que se realiza en la misma consulta, se puede determinar su presencia”, aclara.

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RIESGO PARA DESARROLLAR LA TVP

En este punto, el doctor Sánchez Maestre advierte de que las personas que corren más riesgo de padecer TVP son aquellas que sufren trombofilia, es decir, que su sangre se coagula con más rapidez o con más facilidad, aparte por supuesto de las personas sedentarias o que se han sometido a una cirugía reciente, o bien quienes hayan tenido una fractura hace poco tiempo.

“Si está encamado durante un largo período, o si ha viajado durante un trayecto prolongado, como un viaje largo en avión, por ejemplo”, sostiene el jefe de servicio deAngiología y Cirugía Vascular del Hospital Quirónsalud Córdoba.

Al mismo tiempo, alerta de que tienen más riesgo de padecer esta patología los pacientes con otras enfermedades como parálisis, enfermedad cardíaca, tensión arterial alta, o quienes han recibido tratamiento reciente contra el cáncer, y también los mayores de 60 años.

En última instancia, el doctor Sánchez Maestre remarca que la TVP en la actualidad se puede tratar de muchas maneras, ya que existen tratamientos para evitar que el coágulo sanguíneo llegue a los pulmones y para reducir las recidivas. “En un principio se administra heparina y posteriormente anticoagulantes de forma crónica. Además, se realizan controles posteriores para evitar futuras complicaciones en las piernas como úlceras o varices”, sentencia el especialista de Quirónsalud.