La consultora energética Tempos Energía avisa de que, pese a que el recrudecimiento de la ofensiva rusa hacia Ucrania acentúa los argumentos para la ruptura de las exportaciones del petróleo ruso, una desconexión total supondría para la Unión Europea un incremento del crudo por encima de los 150 dólares el barril de brent.

Según ha explicado, pese a que la UE dispone de argumentos más que contundentes para un embargo completo, "no disponemos de tiempo suficiente para redirigir la compra de barriles hacia China e India", según la firma.

"No estamos preparados para una desconexión inmediata". Sin embargo, "una supresión gradual de unos cuatro meses podría llevarse a cabo sin perturbar significativamente los precios", ha dicho el director general de la consultora estratégica, Antonio Aceituno.

Según el experto energético, "el impacto bajista de una liberación masiva de reservas de petróleo ya ha sido descontado en su mayoría por los futuros", que "cotizan justamente por encima de los 100 dólares por barril".

Además, del bombeo adicional de la OPEP, que ha producido 1,45 miles de barrilles diarios, situándose por debajo de su objetivo previsto para marzo, lo que ha provocado que "el cumplimiento de los recortes haya aumentado un 157 por ciento desde el 132 por ciento de febrero, teniendo en cuenta los 1,20 miles de barriles diarios que China está dejando de consumir a causa de la pandemia".

Para Aceituno, "estamos en ese compás de espera, observando si la UE prohibirá finalmente el petróleo ruso, el único catalizador en estos momentos con capacidad para cambiar de forma considerable el curso de los precios del petróleo".

Europa depende del petróleo ruso porque importa alrededor del 25 por ciento de sus necesidades, unos 2,70 miles de barriles diarios, más otros 1,50 destinados a productos como el diésel, una cifra que para Alemania, por ejemplo, se incrementa hasta el 42 por ciento.

"Si la Unión Europea se toma en serio la idea de la desconexión total, el daño a la economía occidental será altamente importante, ya que los precios superarían ampliamente los 150 dólares por barril, sin tiempo suficiente para redirigir los barriles a China e India". Sin embargo, "una eliminación gradual durante unos cuatro meses", similar al enfoque adoptado con los suministros de carbón ruso, "podría llevarse a cabo sin una escalada de precios tan excesiva", ha remarcado el director general de Tempos Energía.

Sin un final a la vista para la guerra, "es muy probable que los precios se posicionen entre los 110 y 130 dólares por barril, disminuyendo la prima en cinco dólares por barril siempre y cuando China consiga dominar a la pandemia", ha afirmado.

EVOLUCIÓN DEL BRENT

De hecho, según los estudios de Tempos Energía, Europa tiene que fijarse en cinco variables que afectan a la escalada de precios en la evolución del brent. El régimen de Moscú cada vez encuentra menos compradores para su crudo. Las petroleras rusas están bombeando 300.000 barriles diarios menos de los fijados en las cuotas establecidas en el marco de la OPEP.

Los mercados se muestran escépticos con respecto a la respuesta de Irán, debido a que las largas negociaciones no acaban de alcanzar el "tan ansiado" acuerdo nuclear. Estas, de hecho, cifran la probabilidad de un pacto al 50 por ciento, con unos flujos que disminuyen hasta los 500.000 barriles diarios, con respecto al pronóstico inicial de 1 millón entre mediados y finales de 2022.

En China se espera que la demanda de gasolina, diésel y combustible de aviación en abril caiga a causa de la pandemia un 20 por ciento respecto al año anterior, el mayor golpe a la demanda, desde el cierre de Wuhan hace más de dos años.

En positivo, las exportaciones estadounidenses han aumentado a más de 4.000 barriles diarios la semana pasada, lo que compensa las pérdidas del crudo ruso, afectado por las sanciones de Estados Unidos y las naciones europeas.

En cuanto al panorama macroeconómico, los inversores están valorando tres aumentos consecutivos de 50 puntos básicos en las próximas tres reuniones de la Reserva Federal, lo cual trasladará un impulso altamente importante al dólar frente a otras divisas, entre ellas el euro, provocando así el encarecimiento del crudo para los tenedores de estas otras monedas.