El Henderson Horizon Global Technology Fund, con calificación “AA” por Standard & Poor’s es un fondo multi-cap que busca una apreciación del capital a largo plazo mediante la inversión en una cartera diversificada y global de compañías tecnológicas. Sectorialmente, a fecha 31 de enero de 2009, sus mayores posiciones se centran en software y servicios (35,9%) y en tecnología de hardware y equipamiento (33,4%). A nivel geográfico, el 61,7% de la cartera lo componen sociedades norteamericanas. Goza de un track record de más de 12 años y sus rentabilidades lo colocan en el primer decil tanto a 2 como a 3 años y en el primer cuartil a 6 meses, 1 año y 5 años. Denominado en dólares, el fondo busca batir el índice MSCI AC Information Technology en 2,5% p.a. A día de hoy sus activos bajo gestión ascienden a 196 millones de dólares y está gestionado por Stuart O’Gorman e Ian Warmerdam, que conjuntamente suman más de 20 años de experiencia en el sector. Henderson, por su parte, es una de los mayores especialistas en la gestión de fondos tecnológicos de Europa.
El fondo emplea un enfoque bottom-up, en el que cada gestor se hace responsable de varios subsectores. De esta manera, O’Gorman se encarga de empresas de equipos de telecomunicaciones, semiconductores, equipos e instrumentos electrónicos y servicios de TI, mientras que Warmerdam hace lo propio con compañías de software, hardware, internet, equipamiento de oficinas y energías alternativas. Por otra parte, la generación de ideas procede de un profundo análisis de los valores centrado en las fuerzas operativas, tales como el posicionamiento competitivo o la calidad en la gestión, aunque sin olvidar que la identificación de temas también puede contribuir en esta selección de valores. En efecto, los gestores emplean analizan los principales temas de inversión de una manera top-down para identificar posibles oportunidades de inversión.

Sus compañías preferidas son aquellas que presentan una buena gestión, fuerte flujo de caja, la presencia de fuertes barreras de entrada y potencial de revisión positiva de los beneficios. Cada empresa recibe una puntuación entre uno (la mejor) y cinco en función de la evaluación hecha por el equipo de la valoración, el riesgo y los factores técnicos básicos. Con todo, la valoración es el elemento clave y el método aplicado depende del subsector del que se trate.

En cuanto al riesgo, este se ve minimizado gracias a la diversificación a través del ciclo de vida de la tecnología que, en opinión de los gestores, comprende seis fases, por lo que buscan diferentes cualidades en una compañía en función de la fase en la que se encuentre. Por ejemplo, para las fases iniciales de desarrollo caracterizadas por un alto riesgo utilizan un enfoque basket.

Por último en lo que respecta a las perspectivas para este mercado, para Stuart O’Gorman el rally que esperábamos en el corto plazo finalmente ha ocurrido, pero por desgracia ha quedado oculto por el peso de las malas noticias. “Rara vez la tecnología está barata y esperamos que siga siendo así para continuar obteniendo buenos rendimientos en relación con el mercado global. Sin embargo, seguimos estando preocupados por la situación macroeconómica mundial por lo que continuamos centrándonos en aquellos nombres con fuerte posición de mercado, sólidos balances y convincentes ofertas de productos que creemos van a dominar sus respectivos mercados una vez que salgamos de esta situación de recesión, en lugar de otras compañías que dependen de una recuperación económica para su supervivencia”, comenta el gestor.