“Quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Esta famosa frase es en lo que deben estar pensando la totalidad de actores del sector inmobiliario quienes están viendo cómo el mercado de la vivienda crece, los precios se incrementan y la actividad promotora aumenta.

La recuperación del mercado inmobiliario es un hecho. Los precios de las viviendas se han incrementado por tercer año consecutivo, la inversión directa en activos en España han superado los 800 millones de euros en enero y los volúmenes hipotecarios han crecido casi un 50% desde el inicio de la recuperación en 2014.

Todos estos datos nos confirman el buen momento del ciclo inmobiliario. Y es que, tal y como explica el profesor del máster práctico de inversión y trading para el particular de Estrategias de Inversión, Ignacio Ortiz de Andrés, “El ciclo inmobiliario, y el de la construcción en general, entra en fase expansiva cuando la economía lleva ya varios trimestres con indicadores positivos”. Y esto, indudablemente está ocurriendo.

Es más, durante el primer mes del año se han llevado a cabo grandes operaciones en este sector  como por ejemplo la venta del portfolio de locales de Inditex con el fondo alemán Deka, la de cuatro plataformas del Grupo Día a Blackstone y la compra de Colonial de un edifico de oficinas en la periferia de Madrid.

 

 

No obstante, estos datos, más allá de alegrar a todos los agentes del sector, han levantado, en algunos, las alarmas. El motivo de esto último es un temor a estar creando una nueva burbuja que pueda explotar años más tarde y provocar unos efectos iguales a  la última.

Hace algo más de 10 años, los síntomas de agotamiento del sector inmobiliario eran notables. Sin embargo, a pesar de las alertas del Banco de España durante los años previos a 2007, el precio de la vivienda alcanzó nueve veces la renta bruta de los hogares suponiendo un esfuerzo anual del 56% de los ingresos. Esto último se suma a que el total del crédito, un 60%, se concentraba en la construcción y compra - venta de viviendas.

Lo ocurrido se sumó a una crisis financiera mundial y acabó con un sector devastado dando lugar a una situación en la que multitud de empresas se declararon en quiebra y por consiguiente, las personas que trabajaban en él tuvieron que buscar otro empleo.

Por lo tanto, la simple idea de volver  a cometer los mismos errores asusta a todos los actores del mercado inmobiliario y les sirve para tratar –o por lo menos intentar- de hacer las cosas de una forma correcta y racional con vistas a un futuro a largo plazo.

Manuel Gandarias, director general de Civislend, explicó a Estrategias de Inversión que el sector está tomando cartas en el asunto para evitar una nueva crisis. Afirma que “se nos pregunta mucho por si hay burbuja o no, pero creo que hay una consolidación fuerte del sector, está aumentando la profesionalización y la transparencia”.

 

 

En definitiva, los grandes agentes son conscientes de los errores del pasado y del momento económico actual por los que atraviesa el sector. Sin embargo, tal y como afirma el profesor Ignacio Ortiz de Andrés, en una de sus clases, “el mercado inmobiliario se comporta de una manera imperfecta”. Esto último viene provocado por los trámites urbanísticos, el bloque político que se produce en ciertas ocasiones, la falta de suelo en ámbitos demandados y la especulación que se lleva a cabo en el mismo, entre otras cosas.

Por lo tanto, la recuperación es un hecho. Tan sólo con el paso de los meses se comprobará si esas alarmas estaban en lo cierto o si por el contrario, España ha aprendido de su historia y no volverá a repetirla.