¿Sabía Arabia Saudí a lo que se arriesgaba cuando el año pasado decidió que no cedería cuta de mercado a los nuevos actores del sector? 
 
No existe una fecha clave para detectar el inicio de esta guerra. Se puede decir que comenzó en 2014 y que enfrenta a los productores tradicionales que se organizan alrededor de la OPEP y los que habían ido naciendo al calor de las nuevas tecnologías y la aparición de formas de petróleo no convencional. Estos últimos liderados por la industria del Shale en Estados Unidos.

Durante años la Organización de Países Productores de Petróleos (OPEP) había controlado a su antojo la evolución de los precios y la oferta de combustible a nivel mundial. La aparición de estos nuevos productores lo ha puesto todo patas arriba y lo que es peor –para ellos- es que han inundado de petróleo a un mercado que en aquel momento no necesitaba tanta materia prima como ellos mismos ponían en el mercado.

Producción


Comenzaba así una guerra por el negocio que la OPEP y, sobre todo, Arabia Saudí no estaba dispuesta a perder. Su opción quedó muy clara a finales de 2014 cuando ellos mismos dijeron que no estaban dispuestos a rebajar las cuotas de producción, permitiendo así que el precio cayera desde más de 110 dólares el barril hasta menos de 50. La idea estaba clara, los nuevos productores tienen unos costes de producción mucho más altos y a estos niveles no les resulta rentable bombear petróleo. De esta manera, los antiguos productores se quitarían a sus rivales, mediante el hundimiento de los precios.

En este tiempo, los únicos que han ganado han sido los consumidores de los países dependientes, que han experimentado una gran caída de sus gastos. Lo hemos visto en el hundimiento de los datos de inflación y en el aumento del consumo en algunos lugares como España, por ejemplo.

Mientras tanto el camino ha ido quedando regado por cadáveres a doquier. Como señalaban recientemente en un seminario organizado por ETF Securities, es evidente la caída de la producción a nivel global en este tiempo y eso que algunos países de la OPEP están operando a su capacidad completa.

En Estados Unidos, por ejemplo, se ha reducido bruscamente la producción de petróleo no convencional, ya que solo se han quedado los productores que son capaces de extraer con bajos costes, el resto ha dejado de producir y por el camino ya se ha producido alguna quiebra, cierres, despidos…

shale


En otros países que no son de la OPEP también se han visto caídas, pero no tanto. Explican los expertos de ETF Securities que la caída principal se verá a partir del año que viene cuando se acabe el pipeline que se había generado anteriormente.

Lo que ha ocurrido es que la mayor parte de las petroleras mundiales no han tenido más remedio que reducir el CAPEX –el dinero que dedican a invertir en proyectos- de media un 25% este año. Y, lo que es peor, la cifra seguirá reduciéndose el próximo ejercicio, según estos analistas.

Capex bueno


Mientras el dinero que ya estaba invertido ha seguido fluyendo en los proyectos existentes, no ha habido problemas, aunque podría haberlos a partir de 2016. “Esto es singificativo no sólo porque pasará factura a nuevos descubrimientos, sino también porque con este CAPEX no será muy factible mantener y conservar muchos de los existentes”, explican.

Y entre tanto, Arabia Saudí ha seguido aumentando la producción para vender a sus antiguos clientes y otros nuevos, sobre todo asiáticos, que han aumentado la demanda. Hace unas semanas Rusia acusaba al país árabe de haber comenzado a operar en algunos mercados suyos tradicionales en Europa.

La fuerte caída de los precios del petróleo ha provocado que muchos países que no pertenecen a la OPEP comiencen a tener problemas de financiación. Pero no sólo, Venezuela, por ejemplo, que pertenece al cártel está en una situación muy difícil, ya que su economía depende casi por completo de la venta de esta materia prima. Hace solo unos días su ministro, Eulogio del Pino, decía que el precio de equilibrio del petróleo debería estar en 88 dólares por barril, algo que no parece factible que se produzca en los próximos años, si llega a volver a alcanzar este nivel.

En ETF Securities creen que el precio del Brent cerrará el año que viene en 68 dólares, que podría superar los 90 dólares en el 2017 para quedarse, finalmente, en unos 87 dólares el barril en 2020.

También han reclamado cambios en estas políticas países como Nigeria, Rusia –que necesita dinero para financiar sus operaciones en Ucrania o Siria- y Colombia.

Por el momento, los expertos creen que Arabia Saudí no va a dar su brazo a torcer en los próximos meses porque necesita que se siga cerrando capacidad de producción entre sus rivales. Pero, ¿pueden aguantar sus finanzas?

En la firma destacan que aunque la industria tiene unos precios de producción que no superarían los 30 dólares en los pozos más difíciles, la cuestión va un poco más lejos. Aunque tienen reservas de sobra para mantener esta situación durante años, todos los servicios y el presupuesto de su gobierno se sostienen con los ingresos de la venta de petróleo. Es decir, que en algún momento tendrán que dar su brazo a torcer. La cuestión es, ¿Cuándo?

Precisamente hoy el FMI acaba de publicar un informe en el que dicen que si el petróleo sigue alrededor de los 50 dólares el barril, la mayor parte de los países de la region se quedarán sin dinero en menos de cinco años. Esto incluiría a Arabia Saudí, Omán y Bahrain.

La propia institución estima que los bajos precios han eliminado sólo este año alrededor de 360.000 de las cajas de la región. En opinión de los expertos del FMI, Arabia Saudí necesita vender petróleo a un precio de unos 106 dólares el barril para equilibrar su presupuesto.


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