Uno de los puntos de atención del día es el informe sobre la inflación del Banco de Inglaterra correspondiente al mes de febrero.

Pues bien, el BoE dice que espera una menor inflación en el corto plazo pero por encima del objetivo del 2% en el medio plazo. Para poder luchar contra el peligro de una baja inflación han advertido que podrían recortar los tipos o incluso dar algo más de gasolina a su programa de compra de activos, es decir, aumentar el tamaño de su programa cuantitativo. Con esto, ve poca necesidad de que se suban los tipos este año.

En el corto plazo, ven amenazas bajistas para la inflación ya que una inflación más baja de lo esperado acaba siendo gasolina para precisamente ver todavía más baja inflación. Además, también apuntan que la actividad global podría decepcionar, algo que hemos estado viendo en las previsiones de las empresas en la temporada de resultados. Considera que la inflación podría ser negativa en algún punto, pero no lo van a llamar deflación.
En el caso de que se materializaran los riesgos alcistas para la inflación, había que subir los tipos más deprisa, pero vuelven a decir qué sería de forma gradual y limitada.

Recordemos que en el dato de creación de empleo de Estados Unidos de enero, por fin se vio crecimiento de los salarios y el Banco de Inglaterra ha aumentado las previsiones de crecimiento de los mismos al igual que la estimación de crecimiento para el país tanto en 2016, en 2017.

En cuanto a las previsiones, en dos años espera que la inflación esté en el 1,96% y en tres años al 2,15%, que han sido aumentadas con respecto a la última estimación. En el corto plazo, en el segundo trimestre de este año se espera que el IPC toque el 0%.

Con respecto al producto interior bruto, en el primer trimestre de este año el crecimiento será del 0,6%, ligeramente más bajo que la estimación del 0,7% anterior.

La tasa desempleo se espera que esté en el 5,2% en dos años, bajando desde el anterior en 5,4%.