La inclusión financiera de comunidades desfavorecidas en Latinoamérica es uno de los pilares básicos de actuación de Banco Santander en la región. El programa Santander Microcréditos en Brasil, la cooperativa "La Juanita" en Argentina y el proyecto "Un techo para Chile", son los mejores ejemplos de cómo iniciativas sencillas, personales y justas pueden contribuir al progreso de los países. Los tres responsables para estos planes explicaron hoy en El Escorial la historia de cada uno de ellos y narraron, durante el XIV Encuentro Santander América Latina, los beneficios que han generado en las comunidades sociales de Brasil, Chile y Argentina.
 
Jerónimo Ramos, responsable de microcréditos de Santander Brasil, explicó que el compromiso es "mejorar el flujo de recursos financieros en el país, ofreciendo a la gente de menores ingresos líneas de créditos, orientación financiera para permitir el crecimiento de las pymes, la generación de empleo y la realización de proyectos de vidas". Los principales beneficiarios son "gomerías, costureras, salones de belleza, bares, revendedores de cosméticos y mini mercados". Microcréditos atiende ya a más de 325.000 clientes y beneficia a 1,3 millones de personas en 520 municipios de Brasil.

Juan Cristóbal Beytía, responsable del programa "Un techo para Chile", destacó que la misión fundamental del proyecto, que comenzó en 1997, es "alcanzar una sociedad justa sin pobreza", apoyándose en tres objetivos estratégicos: fomento y desarrollo de la comunidad, conciencia de la acción social e incidencia en políticas públicas. La implantación de programas de gestión humanitaria e inclusión financiera, como Un techo para Chile, permite "el desarrollo del hábitat y habitabilidad, fortalecer las capacidades comunitarias y ofrecer desarrollo social y económico de las regiones más desfavorecidas". Un techo para Chile está ya presente en diecinueve países de América Latina.

Héctor Flores, el fundador de la "Cooperativa La Juanita", sigue viviendo en el barrio de La Matanza, en el Gran Buenos Aires. Ya bisabuelo, continúa siendo el líder y referente social de uno de los proyectos de inclusión de personas desfavorecidas de mayor éxito en Argentina. "Es un proyecto que busca recomponer los lazos sociales mediante la educación y el trabajo", dice Héctor "Toty" Flores. "Quienes fuimos piqueteros, hoy somos una cooperativa y una escuela. Universidades de todo el mundo pasan a ver el proyecto y nos cuesta explicar lo que hacemos.

Simplemente hubo ganas de concretar las cosas: los que fuimos excluidos quisimos ser incluidos". En catorce años, el proyecto logró levantar de cero una escuela primaria privada, una editorial de libros, un taller de moda que trabaja con diseños de alta costura, una panadería, talleres de formación para otros colectivos, sitios para la ayuda a navegar por Internet y lo que es "un polo de desarrollo" fundamental para la inclusión social: una oficina bancaria con un cajero automático, que genera identidad para las personas, evitar recorrer kilómetros a pie para recibir una paga, proporciona cultura y servicios bancarios básicos a personas de muy escasa alfabetización, gracias a empleados que proceden del mismo barrio. "Fue una conquista para el barrio, no tengo ninguna duda que es un gran beneficio para la comunidad", que ha reactivado las oportunidades, ha promovido mayor igual e inclusión, ha fomentado la formalización de las pequeñas iniciativas económicas y también del empleo. "La Juanita produce de todo... pero sobre todo produce dignidad", concluye "Toty" Flores.