MADRID, 04 AGO. (Bolsamania.com/BMS) .- Si algo tienen en común los multimillonarios alemanes, es su discreción. A pesar de manejar algunos de los imperios económicos más importantes de Europa, su mínima proyección pública les convierte en auténticos anónimos para el gran público, tal y como recoge BBC.Un buen ejemplo son los hermanos Karl y Theo Albrecht, que convirtieron la pequeña tienda de su madre en la compañía Aldi, una de las cadenas de supermercados más grandes del mundo. Hace poco, cuando murió Karl, no hubo ningún comunicado oficial hasta pasada una semana del funeral.
Este discreto final tuvo mucho que ver con su vida, alejada de los escenarios públicos: escasas apariciones en prensa y una muy reservada vida privada. De hecho, para el obituario la prensa sólo pudo rescatar un par de declaraciones de 1953 y 1971.
La historia de su imperio nació una vez que se hicieron cargo de la tienda de su madre y le cambiaron el nombre por Aldi, que viene de Albrecht Diskont (Descuentos Albrecht). Redujeron al mínimo los costes --vendiendo pocos productos e incluso prescindiendo de estanterías-- y en vez de publicidad, confiaron en la reputación de ofrecer precios bajos.
Actualmente la compañía continúa funcionando muy bien, y ofrecen sólo unos 2.000 productos, en contraste con los 45.000 de otras cadenas. La comida tendía a estar en lata, pues la fresca le cuesta dinero a la tienda.
OTRAS GRANDES FORTUNAS DESCONOCIDAS

Otro de los ejemplos es el de Dieter Schwarz, magnate de la compañía Lidl, del que sólo se conservan dos fotografías, a pesar de que es uno de los hombres más ricos de Alemania.
Más o menos lo mismo que ocurre con la familia Quandt, dueña de BMW, que tampoco se prodiga mucho en apariciones públicas. De hecho, Susanne Klatten, hija de Herbert Quandt, y que dirige el 12,5% de la compañía, se inició en el negocio como aprendiz en una de las fábricas, usando un nombre falso.
GRANDES FORTUNAS CON UNA GRAN VIDA PÚBLICA
Estos casos de fortunas alemanas contrastan fuertemente con los ricos de Estados Unidos o Reino Unido. Por ejemplo, Warren Buffett, que da conferencias de prensa o Bill Gates, que hace giras por el mundo haciendo campaña para prevenir enfermedades. En definitiva, una vida pública más activa que sus homólogos alemanes.