Iberdrola se adjudicó el pasado 21 y 22 de marzo dos nuevos proyectos que serán significativos para la compañía. La primera de ellas, en Estados Unidos para desarrollar y construir un parque eólico marino de hasta 1.486 MW de capacidad en la zona conocida como Kitty Hawk, a 24 millas náuticas de la costa de Carolina del Norte, y la segunda, la construcción y la operación de una central de ciclo combinado de 766 megavatios en el estado de Sinaloa (México).
 
Con esta adjudicación en Estados unidos, Iberdrola podrá aplicar su know-how al desarrollo del sector eólico marino emergente en Estados Unidos, cuya costa este reúne óptimas condiciones de profundidad y recurso eólico. Además de que se convierte en la principal compañía eléctrica del mundo en el sector de la eólica marina, gracias a un plan de inversiones perfectamente trazado y ejecutado en el que ha conseguido obtener, merced a un excelente equipo de ingenieros, las competencias y experiencia necesarias para competir con éxito en un sector altamente especializado.  A partir de ahora, Iberdrola tendrá un plazo de un año para presentar una primera evaluación del potencial eólico de la zona a BOEM para su aprobación, tras la cual dispondrá de 54 meses para presentar el proyecto de ingeniería para la construcción y operación del parque.

En México, se ha adjudicado la construcción de la central de ciclo combinado de Topolobambo III, en el Estado de Sinaloa, que contará con una potencia de 766 megavatios y cuya inversión ascenderá a unos 40 millones de dólares. La central estará ubicado en el municipio de Ahome, y dará suministro de energía eléctrica a más de 2,5 millones de mexicano. Está previsto que entre en funcionamiento en enero de 2020. El proyecto consistirá en la construcción, diseño, pruebas y puesta en servicio, así como la operación y el mantenimiento de la misma.

Iberdrola será la propietaria de esta planta, por lo que se encargará de vender toda la energía producida a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mexicana, mediante un contrato de 25 años, con cargos fijos de capacidad. Según manifestó la compañía en su comunicado, este acuerdo a largo plazo con la CFE “aporta una gran certidumbre a la inversión realizada, alineando el proyecto con la estrategia de la empresa de crecer en actividades reguladas y predecibles, ubicadas en países estables y de alto rating”. Junto a la construcción de la planta, el grupo pondrá también en marcha todas las instalaciones necesarias para su conexión al sistema eléctrico nacional mexicano, como son las líneas eléctricas o la subestación transformadora.
 
 Además de estas dos adjudicaciones, Iberdrola sigue apostando de forma decidida por la eólica marina como una de las claves del futuro de la compañía. Los países elegidos para desarrollar esta actividad en este nuevo negocio son, de momento, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos.

La compañía alcanzó un hito en 2014, al convertirse en la primera empresa española en poner en marcha un parque eólico, el de West of Duddon Sands. Un proyecto que desarrolló a través de su filial británica ScottishPower Renewables y en consorcio con la empresa danesa Dong, invirtiendo entre ambas más de 1.600 millones de libras. WoDS dispone de una potencia de 389 MW, que le permiten producir energía eléctrica suficiente como para cubrir la demanda de aproximadamente 300.000 hogares británicos.

En la actualidad Iberdrola está construyendo el parque de Wikinger, en aguas alemanas del mar Báltico, que supondrá una inversión de cerca de 1.400 millones de euros y dispondrá de una potencia de 350 MW, cubriendo las necesidades de más de 350.000 hogares alemanes y evitando la emisión a la atmósfera de casi 600.000 toneladas de CO2 al año. La instalación ubicada a unos 75 kilómetros de distancia de la costa entrará en funcionamiento a partir de octubre de 2017. La compañía, también se prepara para el inicio el próximo año de su tercer proyecto marino, el parque eólico de East Anglia One, de 714 MW de potencia que suministrarán energía limpia a más de 500.000 hogares ingleses, el mayor proyecto español de la historia en el sector de las renovables, que se convertirá tras una inversión de 2.500 millones de libras y su entrada en funcionamiento en 2020 en el mayor parque eólico marino del mundo.

A estas instalaciones se sumará la de Sant Brieuc (496 MW), en aguas francesas, cuya entrada en operación se prevé para 2022. Un parque eólico que tendrá una potencia  de 496 MW y estará ubicado en la bahía de Saint-Brieuc, frente a la costa de la Bretaña francesa, a 20 kilómetros mar adentro y a unos 100 kilómetros de la ciudad de Rennes. El parque marino contará con 62 turbinas de 8 MW de potencia de última generación, distribuidas sobre una superficie de 75 km², que tendrán sello español, ya que han sido encargadas a Adwen, empresa de Gamesa dedicada al sector eólico marino. Por lo que la compañía no para de adjudicarse nuevos proyectos que le ayuden a impulsar el crecimiento en los sectores más importantes del mundo.