Las medidas llevadas a cabo por el mandatario del BCE, Mario Draghi, han sido la chispa que faltaba a los mercados. Sin embargo, ¿cómo afecta una rebaja de los tipos de interés a nuestros bolsillos? ¿Será lo que necesitan los bancos para hacer que fluya el crédito?

Ha sido la noticia de la semana. La rebaja que ha llevado a cabo Mario Draghi de los tipos de interés – hasta dejarlos en el 0.05%, mínimos históricos – posiblemente sea visto como algo “financiero” que apenas tendrá repercusión más allá de los mercados financieros. Sin embargo, el efecto en el bolsillo del consumidor es mayor de lo que se piensa. Y aunque también hay perjudicados, éstos son menores que los beneficios.

A nivel económico, una rebaja en el precio del dinero beneficia a los exportadores pues el hecho de que haya más dinero en el sistema provoca un abaratamiento del euro y, por tanto, es más fácil vender en el exterior. Si además, se tiene en cuenta que el dólar va a empezar a subir – la FED va a hacer justo lo contrario, retirar dólares del sistema – las caídas para el euro se extenderán durante varios trimestres.

El hecho de que haya más dinero en el sistema también beneficia a los inversores en renta variable. El hecho de que la renta fija cotice incluso a tipos negativos, hace que no sirva como alternativa de inversión y que los flujos se dirijan hacia la renta variable. De hecho, los mercados los celebraron con subidas de más del 2% - en el caso del selectivo español- que incluso le llevaron a máximos del mes de junio.

A nivel particular, los beneficios de una rebaja de tipos podrían llegar en la cuota mensual de la hipoteca. La relación directa que existe entre los tipos de interés y el Euríbor garantiza un un período de tipos mínimos para los hipotecados. Eso sí, serán aquellos hipotecados que vayan a revisar su hipoteca con los tipos del mes de noviembre, los que se encontrarían con la bajada. Los expertos anticipan que la reciente bajada hará oscilar al tipo de referencia de las hipotecas entre el 0.35% y el 0.50%

Además, la rebaja de los tipos de interés reduce los costes de financiación con lo que las empresas y familias con necesidad de crédito deberían ver mejoras en la concesión de los créditos por parte de las entidades. De hecho, es uno de los objetivos que ha mostrado Mario Draghi. Su declaración de intenciones ya la hizo pública el pasado mes de junio con el anuncio de la TLTRO, un programa de financiación bancaria a largo plazo de 400.000 millones condicionado a la concesión de préstamos para empresas. Los expertos reconocen que las empresas serán las grandes beneficiadas porque obtendrán un mayor acceso a la financiación y porque la deuda corporativa ganará brillo ostensiblemente.

En el lado contrario, pierden los importadores, a los que se les encarecen los costes de comprar al necesitar más dinero por la caída del euro. En este sentido, una de las consecuencias de ver un euro más débil, es que se podría encarecer el precio de la gasolina. Al cotizar el petróleo en dólares, si el euro cae des más caro importarlo. Eso, al menos, es la teoría. Sin embargo, parece que actualmente serán los conflictos geopolíticos – más los movimientos en las divisas – lo que condiciona el actual precio del petróleo, con lo que es difícil predecir los próximos movimientos en la cotización

Al mismo tiempo, los endeudados en divisas también se verían perjudicados pues el contravalor en euros de las deudas se incrementaría. Y por último, los ahorradores. Pues la rentabilidad, tanto de los depósitos como de la deuda pública, caería drásticamente.