El grupo financiero ha creado una comisión específica del Consejo de Administración para supervisar su desarrollo.

Banco Santander banco responsable y sostenible

Desde hace un año, Banco Santander está estableciendo nuevas políticas corporativas internas de banca responsable y sostenible para todos sus negocios, actividades y empleados. Al mismo tiempo, Santander está revisando otras legislaciones internas promulgadas en épocas anteriores. Se trata de políticas sectoriales energéticas, de defensa, de derechos humanos, de cambio climático y gestión ambiental, de voluntariado corporativo o de actuación en materia tributaria. Hace pocas semanas, por vez primera, extractos de estas políticas fueron publicados en el web oficial del Grupo.

Comisión de banca responsable, sostenibilidad y cultura

En la última junta general de accionistas de Banco Santander se aprobó la creación de una comisión del Consejo de Administración específica para la implementación y seguimiento de estas políticas. Se denomina “Comisión de banca responsable, sostenibilidad y cultura”, y el reglamento del Consejo de Santander define su función clave del siguiente modo: “asesorar al consejo de administración en el diseño de la cultura y de los valores corporativos, incluyendo la estrategia de prácticas de negocio responsables y sostenibilidad, realizando un seguimiento de la estrategia y de las prácticas en este campo, evaluando el nivel de cumplimiento de las mismas y considerando propuestas al consejo de administración sobre cambios recomendables a las políticas y regulaciones sobre prácticas de negocio responsables y sostenibilidad”. La comisión tiene más mujeres que hombres, incluida la propia presidenta ejecutiva del Grupo, Ana Botín, y su presidente es el último consejero independiente fichado por el banco, Ramiro Mato.

De acuerdo con los propósitos que surgen de las políticas, Banco Santander ha tomado diversas iniciativas estratégicas de alto calado en 2018, de las cuales la más significativa ha sido el anuncio de que la entidad bancaria se ha unido a la United Nations Environment Programme – Finance Initiative (UNEP FI), junto con otros 25 grandes bancos de todo el mundo. El objetivo de la UNEP FI es promover que todo el sector financiero mundial se adapte a los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y al Acuerdo de París sobre el cambio climático. La banca proporciona dos tercios de la financiación mundial de cualquier proyecto. El papel de las entidades unidas en la UNEP FI es conseguir que todos los bancos sean los líderes en la creación de un futuro sostenible en sus países y en el ámbito internacional, fijándose objetivos concretos acordes con los ODS en materias medioambiental, social y económica, y comprometiéndose a reportar de modo transparente u grado de consecución.

 

Banco Santander Desarrollo sostenible

 

Principios de Banca Responsable

Ya existían anteriormente en el mundo financiero unos denominados “Principios de Inversión Responsable” (PIR), para las gestoras de activos, fondos de inversión principalmente, y unos “Principios para Seguros Responsables" (PSR), para las aseguradoras. De modo similar, la UNEP FI ha de fijar cuáles deben ser los principios aplicables específicamente a la “Banca Responsable”. Para desarrollar estos nuevos principios, los bancos de la UNEP FI están reuniéndose y consultado con distintos grupos de interés en todo el mundo: ONGs, instituciones reguladoras públicas, otros organismos de Naciones Unidas, las propias asociaciones bancarias que existen en muchos países, etc. La fecha clave para el lanzamiento de los “Principios de Banca Responsable” será el próximo 26 de noviembre, en París, durante la celebración de la Mesa Redonda Global de la UNEP FI. Siete de los 25 bancos son europeos, incluidos Santander y el BBVA por España, y también hay latinoamericanos, africanos, asiáticos y australianos. Ninguno de Estados Unidos.

Según declara el Informe Anual de Sostenibilidad 2017 de Santander, “la transición hacia una economía baja en carbono representa una gran oportunidad de negocio para el banco, que se materializa, fundamentalmente, en la financiación de energías renovables y proyectos de eficiencia energética”. En el último año, la filial mexicana de Santander lideró el proyecto de financiación del mayor parque eólico de Latinoamérica hasta la fecha, el Reynosa, en el Estado de Tamaulipas, que tendrá siete fases y una capacidad de 424 megavatios, capaz de abastecer de energía eléctrica a 800.000 hogares. Tamaulipas está en la costa atlántica, al noreste de México y su famoso Río Bravo conforma la frontera mexicana con Estados Unidos en aquella zona. En el siglo XVIII, este estado mexicano actual fue incorporado como una provincia de la entonces llamada Nueva España, con el nombre de Nuevo Santander.

Banco Santander también ha sido en los dos últimos años el primer banco en préstamos para energías renovables en Estados Unidos. De hecho, la división Santander Global Corporate Banking, que gestiona la mayor parte de los proyectos de financiación de grandes infraestructuras públicas del banco, recibió un reconocimiento en este sentido en los premios “Power Finance & Risk” de la revista Euromoney, la más importante del sector financiero a nivel mundial, junto con The Banker.

Asimismo, fue también el más activo en 2017 en la colocación de “bonos verdes” entre sus clientes en España, Reino Unido y Latinoamérica, y firmó nuevas líneas de financiación en España y Polonia con organismos internacionales públicos como el BEI, el EBRD e IFC por un importe total de 300 millones de euros para proyectos de eficiencia energética y energías renovables.

Santander, componente del Dow Jones Sustainability Index

Según las políticas corporativas recientemente revisadas, varias funciones de negocio y grupos de trabajo de Banco Santander tienen que analizar exhaustivamente los riesgos sociales y ambientales de las solicitudes que se le hacen desde las redes comerciales para aprobar la financiación de proyectos de energía, defensa, minero-metalúrgicos o de productos agrícolas como aceite de palma, soja, caucho y pulpa de madera para papel (los llamados en lenguaje técnico “soft commodities”). Estas políticas prohíben o restringen que la entidad financie algunas de esas actividades si no cumplen con las políticas de Santander, que incluso van más allá de los criterios sociales y medioambientales recogidos por los Principios del Ecuador. Adicionalmente, se han iniciado planes de formación sistemáticos para empleados en todo el mundo (la plantilla es superior a 200.000 personas) en torno al conocimiento y cumplimiento de las políticas.

Los criterios de comportamiento socio-medioambiental exigibles a todos los empleados y actividades del Santander se extienden también a los proveedores homologados por el grupo, que son más de 9.100, los cuales tienen que hacer declaraciones formales de cumplimiento y demostrar métricas internas antes de poder contratar la provisión de servicios al banco.

Banco Santander forma parte de los principales índices bursátiles que analizan y valoran la sostenibilidad de las actividades empresariales. Ser listada como una de las compañías que componen cada año el índice Dow Jones Sustainability Index (DJSI) es el mayor reconocimiento que se puede conseguir. En este sentido, en 2017, por decimoséptimo año consecutivo, Santander volvió a ser escogido para formar parte del DJSI, y fue declarado el banco más sostenible de España, segundo de Europa y noveno del mundo. Otros índices en los que está incluido Santander son el FTSE4Good, el CDP (antes llamado Carbon Disclosure Project) y el CDP Water. Adicionalmente, otros analistas y ratings relevantes en la evaluación de aspectos no financieros y sostenibilidad de la gestión de Santander (Sustainalytics, Vigeo, MSCI y Oekom) mostraron mejores resultados en el último año, siempre por encima de los promedios del sector financiero.

La actualización de la Política General de Sostenibilidad ha incluido una referencia explícita al compromiso del Banco con la educación financiera y con los principios de la nueva Política de protección al Consumidor del Grupo, así como la actualización de la política de cambio climático, que se ha adecuado a la norma ISO14001:2015.

 

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