MADRID, 07 OCT. (Bolsamania.com/BMS) .- Hoy se cumple el séptimo día del cierre del Gobierno federal de Estados Unidos, pero lo importante no son estas siete sesiones pasadas, sino los diez días de que disponen demócratas y republicanos en Washington para acordar un aumento en el techo de deuda, que evite la quiebra técnica de la primera economía del mundo. “A partir del día 17, el Tesoro tendrá unos 30.000 millones de dólares en caja, más o menos la mitad de lo que necesita para atender los pagos corrientes en ese momento”, avisan los expertos de Bankinter, y dibujan un escenario de tensión en los mercados: “Esta semana el protagonismo absoluto es el de un shutdown americano in crescendo, que debería dejar bloqueadas las bolsas; extradebilitar al Dólar; con el paso de los días, favorecer los bonos principales de Europa (incluso también los periféricos); y la volatilidad debería aumentar rápidamente”.

¿Por qué los inversores están tranquilos a pesar de que, como apuntan estos analistas, “es innegable que la situación presenta peor aspecto que en ocasiones anteriores”? El mercado parece menos consciente de la situación, según Bankinter, porque “precisamente los sustos anteriores se resolvieron antes de que la situación fuera irreversible”. Sin embargo, desde el banco español no las tienen todas consigo, y enumeran dos motivos por los que, “esta vez, podría ser distinto”.

En primer lugar, porque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no está dispuesto a ceder ya que se juega su capital político, la herencia clave de su presidencia: la extensión de los servicios sanitarios, el conocido como Obamacare. Y en segundo punto, porque los republicanos están secuestrados por el Tea Party y el portavoz del partido (John Boehner) no tiene la capacidad de liderazgo suficiente para desmarcarse de ellos, ya que si lo hiciera, quedaría automáticamente anulado por el ala más dura y, probablemente, relevado en el corto plazo.

“El sentido común dice que no debería ser distinto y que habrá acuerdo, pero la realidad indica que el riesgo es mucho más elevado que en ocasiones previas”, avisan en Bankinter, donde no obstante consideran que “lo más probable es que cierren la noche del 16 un acuerdo provisional que permita ganar algunos meses, no muchos”. Sin embargo, esto provocará que “la tensión vaya en aumento y lo lógico es que las bolsas se bloqueen, el Dólar retroceda hasta 1,37, por ejemplo, y que los bonos europeos salgan favorecidos”.

En este contexto, Bankinter refuerza su estrategia de comprar Europa y, particularmente, España en un mercado cada vez más proclive a comprar riesgo. También es optimista con la bolsa española el analista técnico de Bolsamanía, José María Rodríguez, quien no obstante considera que su lectura positiva no es incompatible que el Ibex “descanse” en niveles cercanos a los 8.900-9.000 puntos. Hoy, el selectivo español ha cerrado en los 9.381,90 puntos, tras caer un 0,41%, mientras que el resto de bolsas europeas se han dejado un porcentaje similar de media en esta jornada de lunes que inaugura la semana del inicio de la temporada de resultados trimestrales (mañana, Alcoa; viernes, JP Morgan y Wells Fargo).

“Señales de debilidad no tenemos por ningún lado. El primer aviso de una corrección de cierto calado vendrá con la perforación en la semana de los 9.036 puntos, un nivel que ahora está muy lejos”, explica Rodríguez, que concluye: “Mientras tanto, lo único que podemos y debemos hacer es dejar correr las ganancias”.

Optimismo alrededor de España, pero hay que leer la letra pequeña, porque cada vez es más grande. La semana pasada, Financial Times titulaba con un “España: semillas de recuperación”, pero el artículo advertía de lo peligroso y prematuro del optimismo; y a lo largo de este fin de semana se han sucedido los análisis en profundidad de los presupuestos para el año que viene que presentó el lunes pasado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El carismático economista Gay de Liébana ha advertido que si pensiones, desempleo y pago de los intereses de la deuda se “comen” la mitad del presupuesto, no hay ninguna partida destinada a potenciar el crecimiento. Siempre nos quedará la célebre frase del estadista y político alemán Otto Von Bismarck: “'Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido'”.

María Gómez