
Numerosas estrategias de inversión se apoyan en el comportamiento del pasado reciente de los distintos activos financieros a la hora de tomar decisiones. Y aunque la memoria tiende a ser tan volátil como los mercados, en 2026, primer año de mandato de Trump tras la victoria de elecciones del 5 de noviembre anterior, el dólar se comportó exactamente igual que en el primer año de su estrenada presidencia allá por 2017. Caídas frente al euro en ambos años del 13%, mientras que el índice dólar se depreció un 9,87% en 2025 y el 9,27% en 2017, según recoge el matemático y estadístico Juan Ignacio Crespo.
La mejora de la divisa europea hace una década se atribuyó al mayor impulso económico de la eurozona. La del pasado año ha tenido su protagonista en Donald Trump con sus erráticas políticas arancelarias, su vacilante decisión respecto a ser el gendarme geopolítico de la OTAN y su deseo de una reindustrialización de Estados Unidos que encareciera los productos extranjeros e hiciera más interesante retornar a fabricar en su país. Así, los inversores más cautos prefirieron deshacer posiciones en dólares, debilitado también por más gasto público, y acudir a mercados más seguros donde el oro ha sido el protagonista.
¿Pero que ocurrirá en este recién estrenado 2026 con el euro y el dólar? Si comparamos con lo ocurrido en 2018 (segundo año de mandato de Trump), el dólar debería apreciarse el 4,39% frente al euro, poniendo fin a la debilidad de la moneda estadounidense. Así, el a principios de ese año por un euro se obtenían 1,1996 dólares y a finales del ejercicio la cifra bajó 1,1469. Pero antes, el euro toco máximos de 1,23 dólares hasta el mes de abril, iniciando desde ese nivel una trayectoria bajista.
Persiste el pesimismo sobre el dólar, aunque el mercado de divisas acostumbra a dar sorpresas
El mercado sigue viendo un dólar bajista para 2026, aunque con un deterioro más moderado frente al euro y el resto de divisas. Aunque parece haberse estabilizado en los últimos meses, los expertos no descartan un escenario en el que la depreciación siga avanzando, “incluso un 20-30% adicional”, advierte George Brown, economista de Economía Global de Schroders. En cambio, “el euro mantiene una ventaja estructural frente al dólar y el oro sigue ampliando su papel como activo refugio global”, señala Claudio Wewel, estratega de divisas en J, Safra Sarasin Sustainable AM.
Benoit Anne, director general sénior de estrategias de la gestora MFS Investment Management, indica que el dólar se está viendo sometido a una considerable presión. La única parte positiva es que no somos de la opinión de que el billete verde perderá su estatus de divisa de reserva principal en un futuro próximo. De cara al futuro, las clases de activos del resto del mundo, entre las que cabe incluir la renta variable de países distintos de Estados Unidos, la renta fija europea y la deuda de mercados emergentes, podrían beneficiarse de las presiones que acusa en estos instantes el dólar”, explica. Desde el banco japonés MUFG Bank se muestran más contenidos: “Si bien es posible que veamos nuevas incertidumbres en la política comercial, dudamos que alcancen los niveles de 2025 y, por lo tanto, el contexto global en comparación con EE.UU. también debería ser más favorable para la debilidad del dólar estadounidense”, indican.
Sin embargo, el mercado de divisas siempre es muy complejo y volátil al influir todo tipo de factores políticos y económicos. Por ejemplo, en 2020 con la pandemia de la Covid 19 los vaivenes entre ambas divisas fueron muy pronunciados, aunque el euro se fortaleció al final del año hasta los 1,21 dólares. En 2022, el euro tocó mínimos y rompió la paridad en julio y octubre (cayendo a 0,97 dólares) por la crisis energética y la guerra en Ucrania. Movimientos muy bruscos y poco mantenidos en el tiempo. Actualmente, el euro se mueve en los 1,1645 dólares… pero no hemos hecho más que empezar el año.

