Como si hubiera despertado con ganas de pasar lista a los valores del selectivo español, Goldman Sachs ha comenzado la jornada variando sus estimaciones sobre algunas de las compañías del Ibex 35. En sus manos, la regla golpea duramente al sector financiero. Los denominados ‘bancos medianos’ se llevan el golpe más duro- especialmente la recomendación de venta- en tanto que Telefónica cuenta con el beneplácito del banco de inversión estadounidense, que le eleva su precio objetivo hasta los 19 euros. Sobre el brasero, BME que se convierte en la compañía más penalizada de la sesión. Pese a ello, ésta última es una opción de compra clara en el mercado.
No pinta bien el panorama para la bolsa española. Y para muestra, un botón. El Ibex 35 acumula una caída del 20,94% en lo que va de año. Y gran parte de la culpa se la lleva el sector financiero. Debilidad, desconfianza y poca visibilidad. Es la mejor definición para la situación que vive el sector. Las cifras publicadas por la mayoría de las entidades durante el ejercicio 2008, aunque en positivo, dejan elevadas tasas de morosidad, importantes recortes de beneficios y pronostican que el panorama para este ejercicio no se presenta nada bien. Y a ello parece acogerse hoy Goldman Sachs en sus recomendaciones. Según éste, las entidades sufrirán de forma "desproporcionada" el deterioro de la calidad del crédito, dada la fuerte subida del paro en España y la magnitud de los problemas en el sector inmobiliario además de avistar un proceso de consolidación en el sector.

Las peores estimaciones se las apropian los bancos medianos. La estimación de Banco Popular es la de vender con precio objetivo de 3,36 euros. Sobre Sabadell y Bankinter la recomendación también es clara: vender. Eso sí se muestra algo más benévolo con la visibilidad sobre BBVA y Santander, para las que recomienda mantener una posición ‘neutral’ con precio objetivo para la entidad cántabra en 7,7 euros. Y es que este sector “es el gran paradigma de los mercados”, según Jesús de Blas, analista de Mercagentes. Lo peor “es que nadie sabe hasta dónde va a llevar esta presión”, señala el experto. Porque si hay una cosa clara es que cualquier excusa es buena para vender: la ampliación de capital del HSBC, los planes de estímulo económico del gobierno estadounidense, tomas de participaciones de los gobiernos en las entidades…al final la conclusión siempre es la misma. Goldman recalca la necesaria cautela respecto a los bancos nacionales por su riesgo de crédito, y en cuanto a los internacionales, dice preferir BBVA a Santander, por la exposición al mercado de Reino Unido del banco que preside Emilio Botín.

Quien parece recibir el beneplácito del broker estadounidense es Telefónica, que eleva hasta los 19 euros su precio objetivo. Su recomendación es la de estar neutral sobre el valor. Según Jesús de Blas la compañía es la que está aguantando al selectivo española pues “si no fuese por Telefónica estaríamos hablando de un Ibex con un retroceso de 1.000 puntos por debajo”. Por ello el experto apunta a “un buen comportamiento de esta compañía con respecto al índice, pero lo que está haciendo es enmascarar en cierta forma un autentico desplome en el conjunto de la bolsa”. La opinión de Miguel Paz, analista de Unicorp Patrimonio sobre la compañía es la considerarla un ‘valor refugio’ y uno de sus puntos positivos es “su fuerte generación de caja al ascender a más de 9.000 millones de euros y que ha conseguido reducir los costes de la deuda”. “El valor lo puede hacer mucho mejor que el mercado”, apunta.

Quien no parece hacerlo mejor que el mercado es BME. Para ella también hay estimación de venta. Una recomendación que los inversores se han tomado al pie de la letra, pues arrastran al holding de la bolsa española hasta las mayores penalizaciones. Covadonga Fernández, analista de Selftrade apuesta por “ valores de carácter defensivo que estén menos ligados al ciclo económico o compañías que sean grandes generadoras de caja”. Es el caso de BME. Javier Barrio, responsable de ventas institucionales de BPI considera que “es compañía que, aunque tiene un perfil de riesgo muy limitado, está sufriendo mucho”. Además hace hincapié en “la presencia de cajas y de brokers en su accionariado en una situación como la actual, donde los inversores pueden tener miedo de que éstos deshagan posiciones, por lo que se produce una espiral vendedora”. Para Fernández “la única pega que se le puede poner a BME es que los volúmenes de negociación están muy debilitados pero creemos que este hecho ya está descontado en el precio”, finaliza.

Pero, independientemente de ello, Barrio cree que puede ser “una buena opción de compra a estos niveles ya que es una empresa con costes fijos más que cubiertos con los cánones que tienen los integrantes de la plataforma y con un elevado dividendo”, concluye.