Mercedes, corbatas, maletines, secretarias… en 1987 la imagen del tiburón financiero se extendió gracias a Michael Douglas y Charlee Sheen en la película Wall Street y parece que aún esa imagen del bróker sin escrúpulos perdura. Sin embargo, en pleno s. XXI la bolsa se puede convertir en un recurso para que gente con un discreto capital utilice los índices como una manera de hacerse con un sobresueldo. Esto fue lo que pensó Javier Guardiola, un valenciano que hace 8 años quedó en silla de ruedas y encontró, con la ayuda de Isidro Fornells, una profesión sin barreras.
Hace poco más de 8 años Javier perdió la movilidad de sus piernas y parte de sus manos en un trágico accidente de tráfico. Las posibilidades de “encontrar un trabajo bien remunerado y que me permitiera realizarme-asegura Javier- se redujeron en ese momento de manera drástica; la pensión, de la que no me quejo por supuesto, resulta insuficiente y encima ahora hace dos años que tenemos una niña.” Los gastos se acumulaban y sólo el sueldo de su mujer resultaba poco para mantener una situación difícil.
La bolsa era antes del accidente ese cuadro de zapatos italianos y restaurantes caros, “yo pensaba, lo que pensamos todos, la bolsa…invertir…pegar pelotazos, forrarse y ya está” pero Javier no tenía ninguna formación y aunque no era un tema ajeno, lo cierto es que no fue hasta tres años después del trágico accidente cuando empezó a interesarse de manera más seria por las cuestiones de bolsa. “Empecé con algunos cursos por internet, algún libro...” y poco a poco el gusanillo de la bolsa fue haciendo tejado y casa y la posibilidad, casi de ficción en un principio, de vivir de eso, se convirtió en un hecho real.
Programas de radio, prensa económica, algún curso y sobretodo algún coscorrón hicieron que Javier buceara en Internet buscando formación, “hasta que descubrí el Centro de Formación de Traders. Me puse en contacto con ellos a través de un mail y fue entonces cuando conocí a Isidro (Fornells)”. Toda historia con toques de Hollywood cuenta con ese personaje que le da a la trama el colorido necesario para ser una gran historia y tal como Javier y Begoña, su mujer, hablan de él, Isidro es a esta historia lo que John Keating al “Club de los poetas muertos”.
Javier hizo saber su situación a Isidro quién sin pensarlo dos veces organizó un curso de iniciación en Valencia para que Javier pudiera asistir sin problemas. Allí llegó el primer encuentro de Javier con Isidro, un encuentro que cambiaría todo en la vida de Javier; desde entonces la colaboración y el apoyo de Isidro es total, y no solo en cuanto a conocimientos, sino en cuanto a aspectos económicos ya que Isidro decició apadrinar a Javier “no sólo como alumno, sino también como amigo”
Después de hacer constar la colaboración de José Alfonso García, director del Carlton Madrid, Isidro Fornells director del Centro de Formación de Traders y presidente de la Asociación Española de Analistas Técnicos nos cuenta que “la iniciativa nace de la idea de hacer inversores que utilicen la bolsa como un medio, para que en el momento en el que alguien se quede sin recursos y cuente con un discreto capital, como fue el caso de Javier, tengan la oportunidad de hacer un sobresueldo invirtiendo en bolsa, pero para ello hace falta formación, mucha y muy buena formación.”
Desde entonces la dedicación por parte de Javier es total “no sé si algún día llegaré a ser un gran analista, incluso dedicarme a la docencia, lo que quiero de momento es poder vivir de la bolsa, hacer dinero invirtiendo y para eso necesito formación”. Tanta es la dedicación de Javier que en la entrevista no faltó una velada “queja” de Begoña, quien en un tono entre cómico y desesperado afirmó, que la espalda de Javier es lo único que ve últimamente.
Esta iniciativa abre una magnífica puerta en estos momentos de crisis a personas que por alguna trágica razón o por las mismas vicisitudes del destino necesiten de algunos ingresos extra; en la formación está la clave. La bolsa es en el siglo XXI no sólo una jaula de tiburones con Mercedes, es también una oportunidad muy real de revertir situaciones difíciles.