La crisis de confianza que aqueja al otrora baluarte del mercado General Electric  se intensificó ayer cuando los inversionistas siguieron desprendiéndose de las acciones y los bonos del conglomerado en medio de los temores de que su negocio financiero sufra pérdidas mayores a las previstas y su calificación de crédito sea reducida. La acción de GE cayó 4,6% para cerrar en 6,69 dólares en una jornada en la que el Promedio Industrial Dow Jones subió 2,2%. Los títulos de GE han perdido más de 26% en los últimos cuatro días y 59% en lo que va del año. Los precios de los bonos de GE que no están respaldados por el gobierno también declinaron.
En el mercado de derivados de crédito, el costo de un seguro contra la cesación de pagos del brazo financiero de GE costaba casi tanto como la protección sobre los bonos de la atribulada aseguradora American International Group, que ha recibido varios rescates gubernamentales, según datos de CMA DataVision.La espiral negativa evoca las crisis de confianza que han afligido a otros gigantes en los últimos 12 meses, incluyendo AIG, Lehman Brothers Holdings Inc. y Citigroup Inc.

GE, en todo caso, no parece estar en una situación tan delicada y desdeña la comparación. Sus negocios industriales, aunque debilitados por la recesión, todavía esperan generar más de US$18.000 millones en ganancias este año. "Estamos bien posicionados para capear esta tormenta", informó la compañía en una carta a los inversionistas el miércoles. Los inversionistas, sin embargo, hicieron caso omiso. La acción del grupo llegó a caer por debajo de los 6 dólares durante la jornada, su nivel más bajo desde 1991. "GE Capital está siendo considerada como de alto riesgo en estos momentos", dijo Tim Backshall, estratega jefe de la firma de inversiones Credit Derivatives Research LLC.

Los inversionistas están abandonando a GE a pesar de los reiterados intentos por parte de su presidente, Jeffrey Immelt, por apuntalar su posición. Desde octubre, GE ha vendido US$15.000 millones en nuevas acciones, controlado el crecimiento de su filial de finanzas, reducido su dependencia del financiamiento de corto plazo y colocado 15.000 millones de dólares en bonos, en su mayor parte garantizados por el gobierno de Estados Unidos, entre otras medidas. El viernes, GE anunció que reducirá su dividendo en 68% en el tercer y cuarto trimestres, lo que representa un ahorro de 4.400 millones.

Los inversionistas, no obstante, temen que Immelt haya demorado demasiado en encarar las cambiantes condiciones del mercado y que GE Capital sufra pérdidas mayores a lo anticipado debido a la crisis de la economía mundial. Steven Winoker, analista de Sanford C. Bernstein & Co., calcula que GE ha provisionado unos US$10.000 millones para hacer frente a pérdidas en los US$380.000 millones de cuentas por cobrar de la filial financiera. "La preocupación es que ese número debería ser mucho más alto", observa.

GE Capital financia a individuos, pequeñas y medianas empresas así como a los clientes de las divisiones de aviación y energía de GE. También es uno de los mayores inversionistas del mundo en bienes raíces comerciales, incluyendo edificios de oficinas y centros comerciales. El derrumbe de los precios inmobiliarios ha obligado a GE a reducir el valor de su portafolio, pero menos que otros grandes inversionistas.

A fines de 2008, por ejemplo, GE divulgó que había incurrido en una pérdida de US$4.000 millones relacionada a edificios valorados en 37.000 millones, equivalente a 11% del portafolio. En comparación, Goldman Sachs y Blackstone han realizado rebajas contables sobre sus portafolios inmobiliarios de 25% y 30%, respectivamente.

Si GE realizara una rebaja contable de 25% en su portafolio inmobiliario, tendría que disminuir sus ganancias y su capital en 9.000 millones, manifestaron analistas de UBS en un informe del martes. Los analistas del banco suizo de inversión estiman que GE Capital podría tener que recaudar capital adicional, debido en parte a las posibles pérdidas en su portafolio inmobiliario. GE ha reducido su cartera, pero ha aumentado sus préstamos inmobiliarios. Como resultado, sus activos inmobiliarios totales aumentaron el año pasado en 6.000 millones, 8%.

El conglomerado ha indicado que no tiene que registrar los valores de su portafolio de activos inmobiliarios a los precios actuales del mercado porque se trata de inversiones de largo plazo. GE habitualmente compra propiedades, trata de mejorarlas y luego las vende.

En la carta dirigida ayer a los inversionistas, la empresa aseveró que no tiene planes para levantar capital adicional. Gary Sheffer, portavoz del grupo, desmintió los rumores de que GE evalúa una escisión de GE Capital, tal vez como parte de una asociación con el gobierno estadounidense. "La respuesta es no a cualquier [participación] en el TARP o a cualquier escisión o algo por el estilo", dijo Sheffer.

En la carta, GE resaltó que dispone de US$63.000 millones en capital total y US$36.000 millones en efectivo, lo que le daría un respaldo financiero que la deja bien parada respecto a otras instituciones financieras.