UBS, el banco más internacionalizado de Suiza y cuyas dimensiones le habían convertido en una piedra angular de la economía nacional, empieza a recuperarse lentamente un año después de que el Gobierno helvético fuera en su ayuda y de haber pasado la peor etapa de su existencia que le puso al borde del colapso. El 16 de octubre de 2008, la Confederación Helvética volaba al auxilio del establecimiento, tirando al traste la credibilidad de varias autoridades que -cuando empezó a notarse el impacto de la crisis financiera en el banco- negaron que éste corriese peligro y, por el contrario, garantizaron su solidez.