El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha dejado hoy claro que "no hay contradicción" entre garantizar la estabilidad de los precios en la eurozona e impulsar el crecimiento y la creación de empleo. En una comparecencia ante el Parlamento Europeo, Trichet ha defendido así la labor de la institución frente a las críticas de que se concentra sólo en la vigilancia de la inflación, sin prestar atención a la evolución de la actividad y del mercado laboral. Y ha recalcado que, mediante la aplicación de una política monetaria centrada en lograr la estabilidad de precios a medio y largo plazo y gracias también a su credibilidad, el BCE "sienta las bases" para un crecimiento sostenido y vigoroso en la creación de empleo.
Trichet ha reconocido que, debido principalmente al encarecimiento de las materias primas, la inflación en la zona euro se encuentra en un nivel "inquietante" y ha vaticinado que seguirá "durante cierto tiempo" por encima del objetivo del 2%. Según los primeros cálculos de Eurostat, la oficina estadística comunitaria, la inflación media en los países del euro marcó en junio un nuevo récord, al llegar al 4%. En los últimos meses, además, han aumentado los riesgos al alza -posibles subidas adicionales de las materias primas o aumentos no previstos de los impuestos indirectos y precios administrativos-, apuntó Trichet. El banquero francés alertó del peligro de que se desencadene una espiral inflacionista, si se traslada la subida de la inflación a otros precios y salarios e insistió en que los mecanismos de indexación de los salarios a la inflación "son un motivo de preocupación y deberían evitarse". "La situación es difícil", ha admitido, pero "no podemos olvidar lo que sucedió en crisis anteriores", cuando la subida del petróleo se trasladó al conjunto de la economía, desencadenando fuertes aumentos del paro que en algunos países todavía no se han corregido. Y ha recordado que la semana pasada el BCE ya adoptó una subida del precio del dinero, hasta el 4,25% -demostrando su "firme determinación" de anclar las expectativas de inflación-, y ha recalcado que "seguirá en el futuro vigilando muy de cerca la evolución de los precios". Preguntado por los eurodiputados sobre las causas que están detrás de la escalada del petróleo, Trichet aludió a la fuerte demanda de las economías emergentes, así como a la rigidez de la oferta -"los cárteles no son buenos", ha dicho- y a la falta de inversiones en exploración e infraestructuras. Pero también ha reconocido que se ha producido una reorientación de las inversiones internacionales hacia las materias primas y, aunque pidió más transparencia, evitó hablar de especulación. En su comparecencia, Trichet se ha referido a las demandas de más transparencia en el funcionamiento del BCE y, en especial, sobre la posibilidad de publicar las actas de las reuniones del consejo de gobierno en las que se toman decisiones de política monetaria. Ha consideradol que el nivel de información actual es suficiente y ha recalcado que la presentación que de él hace a los medios de comunicación tras esas reuniones refleja fielmente el enfoque sobre la política monetaria de los responsables de la política monetaria de la eurozona. Trichet ha opinado que dar a conocer las actas atraería la atención sobre las posiciones individuales de los miembros, con el consiguiente peligro de que éstos se vieran sometidos a presiones para defender intereses nacionales en vez de los del conjunto del área. El presidente del BCE habló, por último, de las lecciones que la UE debe extraer de las turbulencias que en los últimos meses han sacudido los mercados financieros. A su juicio, es necesario reforzar la cooperación entre los supervisores nacionales y el intercambio de información, pero descartó una revisión de la estructura de supervisión y, en concreto, la posibilidad de establecer una autoridad única para toda la UE. Consideró adecuada la respuesta de los bancos centrales, pero reclamó mayor cooperación de éstos con los organismos de supervisión.