Cerca de 900 empleados de la refinería de Lindsey, en el norte de Lincolnshire, Inglaterra, fueron despedidos el jueves después de que se frustraran los intentos de desconvocar una huelga no oficial por parte de 1.200 empleados por una disputa relativa a la reducción de plantilla, informa The Independent el viernes. Los trabajadores salieron el pasado jueves después del despido de 51 empleados que aparentemente incumplía un acuerdo que tenían con Total, dueña de la planta, para no despedir a ningún empleado, según The Independent. Sin embargo, Total dice que no había ningún acuerdo fijo con los empleados sobre el mantenimiento de sus puestos. Los gestores de la instalación confirmaron que los 900 trabajadores habían sido despedidos después de que rechazaran la solicitud de regresar a sus puestos, según The Indpendent.