Según un informe publicado por Standard & Poor's, el sector bancario norteamericano podría tener que gastarse más de 60,000 millones de dólares para recomprar activos hipotecarios tóxicos.

Esta exposición tiene su origen en préstamos concedidos, que entrañaban un alto riesgo para los bancos, y que fueron colocados en el mercado en el momento alto de la burbuja inmobiliaria. Una de las cláusulas de estos préstamos obligaba a los bancos a recomprar los préstamos de dudoso cobro.

La agencia crediticia, ha comunicado que seis de los mayores bancos del país afrontan la mayor parte de esta responsabilidad. De hecho, Bank of America y JP Morgan "tienen la mayor exposición" según dicho informe.

Pese a todo esto, desde S&P no esperan que todo este asunto "tenga un impacto directo sobre los ratings de estos bancos" ya que "la mayoría de los mismos tienen efectivo suficiente para hacer frente a estos pagos".