El principal riesgo al que se enfrentan los proveedores de EEUU es la bajada de la producción de vehículos en el país, como consecuencia de la reducida demanda, por encima de la situación de suspensión de pagos por la que atraviesan dos de los principales fabricantes de automóviles estadounidenses General Motors y Chrysler, según ha señalado hoy la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P).