Este año es un año clave para el devenir de las bolsas mundiales. El mercado alcista presenta los primeros síntomas de agotamiento, si atendemos a los patrones de máximos y mínimos crecientes o decrecientes.

Los bajistas asumen su dolor con alivio y esperanza mientras que la codicia alcista sigue marcando la pauta. El S&P 500 se debate en un claro patrón correctivo de la parte final del mercado alcista. Las correcciones suelen ser del orden del 5-10%. Si atendemos al gráfico tenemos dos argumentos para pensar que el 1.300 es un nivel clave.



En el 1.300 encontramos un nivel de soporte clave que se corresponde con el 38% de retroceso Fibonacci. En esta cota la artillería alcista es de peso y, muy difícil lo tendrían los bajistas para romper a la baja. Cualquier negación bajista, se daría paso en la superación del máximo anterior 1.425 aproximadamente. Los patrones de cambio de tendencia a largo plazo, suelen producirse con un fallo en la amplitud de mercado y un patrón de cambio que suele durar de media unos 6 meses. Actualmente la estructura de precio y amplitud del mercado americano es sostenible para pensar que el mercado alcista continuará. EL sentimiento de mercado es alcista, y lo podemos comprobar con el sugerente patrón de máximo creciente en gráfico semanal.

Este tramo alcista, necesita de un ajuste en forma insisto de alivio y esperanza bajista. El alivio causado por el dolor que ha provocado el alcista, tras cada nuevo máximo se convierte en la esperanza de perder menos. Estos rasgos psicológicos se convierten en terror, en el momento que el alcista vuelva a poner el dinero encima de la mesa, puesto que se arrepiente de no haber entrado y ahora el mercado le brinda una nueva oportunidad. El bajista necesitará convertir la esperanza en optimismo y eso lo puede lograr en forma de un doble invite a la baja (doble techo) o bien con un patrón típico de cabeza-hombros.