El fabricante sueco-japonés vio cómo caía casi a la mitad el beneficio neto de la compañía durante los tres primeros meses del año.


Según Sony Ericsson esta caída viene motivada por  las alteraciones en la cadena de suministro provocadas por el terremoto de Japón, lo que lo convirtió en un trimestre desafiante desde el punto de vista operativo, tal y como apunta su presidente, Bert Nordberg.

Los ingresos antes de impuestos cayeron un 17% hasta 15 millones de euros, debido al impacto del descenso de las ventas compensado con un porcentaje de margen bruto más alto y gastos operativos menores. El beneficio operativo fue de 19 millones de euros, un 5% menos que el mismo periodo del año anterior.