“Puedo decir la mayor tontería del mundo y muchas personas pensarán que hay una gran idea detrás de mis palabras”
Warrent Buffett

Existe un gran riesgo de hacer caso a las recomendaciones que alguien nos da acerca de un tema del que no es un experto, sobre todo, cuando nuestros ahorros están por medio. El tema del asesoramiento financiero es algo que (gracias a Dios) preocupa y mucho a los reguladores de los mercados de los distintos países, pero que aún sigue siendo la gran asignatura pendiente de la mayoría de los inversores que se acercan a los mercados financieros. Hoy les presento siete ideas que todos debemos de tener en cuenta a la hora de invertir. Y las ideas son de Warrent Buffett…

1.- “Siempre le he dicho a Bill Gates que hasta un sandwich de jamón podría dirigir Coca-Cola”

Ojo que la frase no es mía, y para nada va contra los intereses de la compañía americana. Va en línea de otra famosa frase de otro gurú, en este caso Peter Lynch, que dijo aquello de “apuesta por dirigir un negocio que pueda ser gestionado por cualquier tonto, porque antes o después, cualquier tonto probablemente lo vaya a dirigir”. Todos los que han seguido de cerca las inversiones de Warrent Buffet saben que le gusta comprar acciones de grandes compañías y mantener dichas inversiones durante mucho tiempo. Además el “Oráculo de Omaha” siempre ha sido partidario de mantener sus posiciones incluso en los momentos de más incertidumbre de los mercados y muchos consideran que ésa ha sido una de las claves de su éxito.

2.- Margen de seguridad

Para Buffett, el margen de seguridad significa simple y llanamente comprar acciones a un precio bastante por debajo de su valor intrínseco. Lo que quiere decir es que no debemos de comprar acciones sólo por su popularidad (o porque estén de actualidad) como Sacyr o Telefónica (por poner un ejemplo). Vaya un paso más allá y sólo entre en ellas cuando coticen a precios realmente atractivos.

3.- No caiga en la trampa de la "precisión financiera"

Es importante tener un concepto global de las compañías donde se invierte. Por ejemplo, un complejo modelo de valoración de compañías que incluya muchas variables (pongamos por caso el valor presente de futuros flujos de caja) no es de gran utilidad si no se comprende y se sabe interpretar perfectamente lo que representa cada una de esas variables. Cuando Warrent Buffett apostó por PetroChina a comienzos de esta década, era tan obvio lo barata que estaba su cotización que le bastó leer el Informe Anual de la compañía para invertir en ella. 

4.- Una acción es el derecho a participar en una pequeña parte de un negocio

Muchas veces cuando compramos acciones de una empresa, especialmente en momentos de alta volatilidad, corremos el riesgo de olvidarnos de cuál es realmente el negocio de dicha compañía. Aunque no olvidemos que, en el largo plazo, una acción no deja de ser el reflejo de la evolución de la compañía que hay detrás de dicha cotización. Para buscar un símil, podemos concluir que una promesa es tan verdadera como aquella persona que la hace.

5.- “La intensidad es el precio de la excelencia”

Cuando se le ha preguntado a Buffett cuál era la clave de su éxito, él siempre ha respondido que el secreto está en “centrarse”. El fundador de Microsoft, Bill Gates, respondió algo similar. Buffett ha llegado a donde ha llegado (con ajustes de cartera incluidos)  no sólo por su mente brillante, sino también porque “se ha centrado” en analizar compañías durante horas, incluso días... así durante décadas. Sin llegar hasta ese extremo, parece que lo más recomendable en estos momentos para los inversores que no poseen tanto tiempo para el análisis es la de apostar por índices o ETF’s.

6.- “Te contaré cómo hacerte rico: arriesga cuando el resto tenga miedo; ten miedo cuando el resto arriesgue.”

Poco más que añadir a otra de las joyas que nos ha dejado el maestro

7.- “El apalancamiento es la única manera de arruinar a un tipo listo”

La confianza es muy peligrosa. De hecho, incluso hoy en día podemos ver a grandes bancos, llenos de chicos con Masters y MBAs, que están a punto de quebrar por culpa de la crisis de confianza (Lehman Brothers es un ejemplo).
Para un inversor “normal” el apalancamiento supone un gran riesgo; trate de evitarlo.

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