El grupo alemán Schaeffler, atrapado en una deuda de 11.000 millones de dólares por la compra del consorcio Continental, ha obtenido de los bancos acreedores un nuevo crédito por valor de 1.000 millones de euros. Esta nueva línea de crédito permitirá a Schaeffler ganar tiempo y avanzar en un plan de reestructuración viable, condición impuesta el pasado día 10 de febrero por la canciller Angela Merkel para reabrir conversaciones sobre una eventual concesión de ayuda financiera. Se calcula que Schaeffler necesita entre 5.000 y 6.000 millones de capital fresco para salir del agujero que le supuso la compra, previo al estallido de la crisis financiera global, del fabricante de componentes para la industria del automóvil Continental. En la nueva línea de crédito lograda por Schaeffler participan, entre otros, Commerzbank, Royal Bank of Scotland, UBS y UniCredit.