El presidente francés, Nicolas Sarkozy, considera que en el actual contexto de crisis económica y, teniendo en cuenta que la tasa de paro de los extranjeros no comunitarios es del 22%, debe "descartarse firmemente" toda perspectiva de relanzar de manera "global, masiva e indiferenciada" la inmigración laboral.  Así pues, le pide que sólo se recurra a la emigración laboral en dos casos concretos. En primer lugar, cuando las empresas se enfrenten a un problema "estructural, duradero y cierto" de mano de obra en el mercado laboral francés y comunitario, "evitando cualquier exclusión de las personas privadas de empleo en el mercado francés".