El fabricante japonés de electrónica Sanyo ha sufrido una pérdida neta consolidada en 2006 de 378 millones de dólares. Marca de este modo el tercer año consecutivo de descensos.
En el pasado ejercicio, que terminó en marzo, las ventas de Sanyo fueron de 218.500 millones de dólares, lo que supone un descenso del 7,6 por ciento. Un descenso que se atribuye a la caída en la demanda de sus cámaras digitales y teléfonos móviles. Los beneficios consolidados por operaciones de Sanyo han sido de 49.570 millones de yenes (413 millones de dólares), lo que supuso un descenso anual de 17.150 millones de yenes (142 millones de dólares). Sanyo está bajo un plan de recuperación asesorado por un grupo de empresarios encabezados por el banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs, que el año pasado inyectó una ayuda de 2.600 millones de dólares en el fabricante con sede en Osaka, la segunda ciudad de Japón. En los últimos seis meses, Sanyo ha tenido que retirar del mercado computadores y baterías para teléfonos móviles con defectos de fabricación y, según la prensa económica local, planea vender sus negocios de semiconductores, de telefonía móvil y cámaras digitales para centrarse en electrodomésticos. A las fuertes pérdidas ha contribuido un escándalo contable que obligó a Sanyo a poner fin el pasado mes de abril al liderazgo de la familia Iue, que fundó la empresa en 1947. Para el año fiscal en curso, que termina en marzo de 2008, Sanyo prevé beneficio neto consolidado de 20.000 millones de yenes (166 millones de dólares), un alza del 0,7 por ciento sobre unas ventas de 2,23 millones de yenes (18.583 millones de dólares).