Accionistas de la petrolera lusa Galp Energía y la hispano-argentina Repsol YPF analizan un posible acuerdo de integración para formar un nuevo gigante energético en la Península Ibérica, según prensa portuguesa. Con esta operación el antiguo monopolio luso quiere aumentar su dimensión en el mercado ibérico y clarificar su estructura accionista, ante las difíciles relaciones entre los dueños de las grandes participaciones, la italiana Eni, la angoleña Sonangol y el empresario portugués Américo Amorim.
Los detalles del acuerdo todavía no están muy definidos, aunque éste iría más allá del intercambio de activos que saldrán a la venta en España como resultado de la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa, según Diario Económico La petrolera lusa no quiere quedar fuera del movimiento de integración que vive el sector en la Península Ibérica, por lo que ve con buenos ojos una aproximación a Repsol. Además, Galp quiere aclarar la situación en su accionariado, después de que el presidente de Eni afirmase recientemente que quería hacerse con el control total de la compañía lusa o vender su participación, del 33,34% del capital. Hay que recordar que en esta operación el Gobierno portugués también tiene una palabra que decir, debido a que se trata de una compañía considerada estratégica para el interés nacional y a que el Estado posee el 7% de las acciones, a través de la sociedad Parpública. Las negociaciones tendrán que tener en cuenta además que el Ejecutivo luso anunció la pasada semana una última fase de privatización de su participación que aún conserva en la petrolera Galp Energía, cuya fase actual de privatización arrancó en octubre de 2006 con la salida a bolsa de casi una cuarta parte del capital. Ante la importancia de la opinión del Gobierno, los máximos responsables de Galp informaron el pasado 25 de julio al primer ministro luso, José Sócrates, de sus planes sobre el acercamiento a Repsol. El periódico considera que Galp podría llegar a ser integrada en la petrolera española, a cambio de que Eni se quedase con los activos de gas natural en España y posiblemente en Portugal. Américo Amorim vería con buenos ojos esta operación, que sería similar a la que él realizó cuando vendió en 2003 el Banco Nacional de Crédito (BNC) portugués al Banco Popular a cambio de convertirse en el mayor accionista individual del banco español, del que actualmente posee el 7,7%. Con este acuerdo, resolvería además sus difíciles negociaciones con Eni y con Sonangol, empresa que gestiona las importantes reservas de hidrocarburos angoleñas y con la que se asoció para adquirir su posición en la petrolera lusa. El empresario, que posee el 33,34% de Galp a través del "holding" Amorim Energía, piensa que con los cambios que se están produciendo en el sector en un futuro sería más complicado encontrar una fórmula para aumentar la dimensión de la petrolera lusa en el mercado ibérico. Galp desea aumentar su peso en el mundo, lo que le llevó a intentar que el consorcio ruso del gas Gazprom entrase en su estructura accionista y estudiar en 2007 lanzar una opa sobre la eléctrica Energías de Portugal (EDP), aunque finalmente no se concretó después el Gobierno luso rechazase esta operación. A parte de Eni y Amorim Energía, que controlan el 66,68% de los títulos de Galp, el accionariado de la petrolera lusa está formado por Fidelity International (2,01%), Parpública (7%) y la estatal Caixa Geral de Depósitos (1%), mientras que el 23,31 está disperso en bolsa.