El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, abandona este organismo el próximo septiembre, donde consiguió aumentar las cuotas de poder para las regiones en desarrollo.
Rato, quien hoy anunció su renuncia al cargo debido a "razones personales" tras tres años de mandato (dos antes de lo estipulado), se ha caracterizado por promover una agenda de reformas de la institución, algo que hoy destacó como uno de sus mayores logros. El responsable del FMI, quien durante el proceso de nombramiento prometió a los países latinoamericanos y africanos que procuraría un mayor papel para las regiones en desarrollo dentro del FMI, ha hecho del aumento de las cuotas de poder en el Fondo para esas naciones una de sus banderas. El pasado día 18, además, Rato anunció que el organismo ha adoptado nuevas normas para regular los tipos de cambio a nivel mundial, con la vista puesta en China. Para el director gerente, este tipo de reformas son de gran importancia, debido a la decadencia del papel tradicional del organismo como prestamista a países con problemas financieros. Durante su mandato, países como Argentina o Brasil pagaron anticipadamente sus deudas con el Banco, que se queda así sin buena parte de la liquidez que contaba gracias a los intereses de esos préstamos. Antes de dirigir el FMI, Rato fue el responsable de la economía española durante dos legislaturas, en las que ocupó también la vicepresidencia segunda y primera de los gobiernos de José María Aznar. Sin embargo, no pudo cumplir su sueño de competir con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero por la presidencia del Ejecutivo español en las elecciones del 14 de marzo, ya que Aznar se decantó por Mariano Rajoy para esa carrera. Entre los logros económicos que se le atribuyeron figuran la reducción del desempleo, el saneamiento de las cuentas públicas, la entrada efectiva de España en el euro y dos reformas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Sin embargo, sus críticos aseguraron que fracasó en su intento de aumentar la competencia con las privatizaciones, de frenar el encarecimiento de la vivienda y de reducir la tasa de paro, de la temporalidad del empleo y de inflación, al tiempo que lo responsabilizaron del escándalo financiero de Gescartera, en el que se vieron implicados varios de sus colaboradores. Por el contrario, se le consideró responsable del dinamismo mostrado por la economía española e incluso del mantenimiento de tasas de crecimiento muy superiores al resto de los socios comunitarios en sus últimos ejercicios, en medio de la fuerte desaceleración mundial que llevó a algunas economías europeas a la recesión. Nacido en Madrid en 1949, militante de Alianza Popular y de su sucesor Partido Popular desde 1979, año en que comenzó una carrera política que ha desarrollado con pocos tropiezos y que le ha llevado a desempeñar cargos de la máxima responsabilidad, tanto en el Gobierno como en el partido. Así, desempeñó desde 1996 la vicepresidencia segunda del Gobierno para Asuntos Económicos, que compaginó con la cartera de Economía y Hacienda (1996-2000) y con la de Economía (2000-2004) desde que se separó el Departamento de Hacienda, periodo en que también desempeñó el cargo de vicepresidente primero tras elegir Aznar a Rajoy como su sucesor político. Licenciado en Derecho, completó su formación con un máster en Administración de Empresas en la Universidad de Berkeley (California, EEUU), que le preparó para trabajar durante varios años en algunas de las compañías de su familia, de reconocida tradición empresarial. Habla inglés y francés con fluidez y tiene fama de hombre dialogante, pero también de negociador duro, así como de hábil parlamentario.