La actual crisis crediticia va a obligar a los gobiernos de todo el mundo a introducir cambios sustanciales en sus planes presupuestarios, ha advertido el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato. Según explica Rato en una entrevista con el diario Financial Times se trata de una "crisis grave" que aún no ha terminado y que reducirá el crecimiento económico en todo el mundo, por lo que los políticos no deben pensar que va a limitarse a un problema del mundo de la banca.
Los problemas derivados de esa crisis van a llegar a otros sectores, a los presupuestos nacionales, y esto es algo "que no dejamos de decirle a la gente", Sus efectos van a sentirse "más rápidamente en Estados Unidos y hasta cierto punto en Europa y Japón", pero -añade- "todos van a sentir su impacto en mayor o menor medida". Según Rato, posiblemente haya que esperar "meses y hasta entrado el próximo año" para que la liquidez, la disponibilidad del riesgo y el diferencial de riesgo vuelvan a los niveles normales. En la entrevista, Rato parece compartir las preocupaciones europeas por la depreciación del dólar, tema que podría suscitar polémica en la cumbre del G-7 y la reunión anual del FMI, este mes. Según Rato, el dólar está ahora "infravalorado" de acuerdo con muchas de las medidas que utiliza el FMI para valorar las divisas, afirmación que el periódico califica de "insólitamente audaz". Sin embargo, el director saliente del FMI añade que el billete verde estaba también "con seguridad sobrevalorado hace unos años". Rato advierte al mismo tiempo de las consecuencias de la excesiva volatilidad en los mercados de divisas: "Lo que menos necesitamos en este momento son movimientos bruscos en los mercados de divisas". Pero la preocupación por el tipo de cambio entre el euro y el dólar es sólo parte de una historia más compleja, que afecta a otras divisas como el renminbi chino que están formal o informalmente ancladas al dólar y que caen cuando cae ése. Según Rato, en su propio interés, China debería adoptar un tipo de cambio "más flexible" que la ayude a manejar su economía interna, y esto es cada vez más acuciante. Una mayor flexibilidad china, dice Rato, ayudaría al mismo tiempo a sus vecinos dado que muchas economías emergentes, particularmente en Asia, tienen miedo a dejar apreciarse sus monedas frente al dólar por temor a perder sus ventajas comparativas sobre China. Rato tampoco oculta su preocupación por el yen japonés, que sigue estando débil en parte debido a los bajísimos tipos de interés, y dice que "la normalización de la política monetaria japonesa es un importante objetivo a medio plazo". Para Rato, es muy importante que el mundo aprenda de la actual crisis "sin renunciar a la liberalización y globalización financieras" porque éstas son la clave del "éxito de la economía mundial". El director gerente del FMI insta a los países en desarrollo a no extraer conclusiones erróneas como intentar obstaculizar el desarrollo de sus propios mercados financieros. Dicho eso, Rato reconoce que hay muchas preguntas que requieren respuesta, como las relativas a la transparencia sobre la exposición de los bancos a vehículos crediticios que no aparecen en los balances, la metodología de las agencias de calificación de riesgo, los incentivos en los mercados crediticios o la estructura de los sistemas regulatorios. Según Rato, los fondos de alto riesgo ("hedge funds") han podido hasta ahora por lo general capear bastante bien la crisis y que los casos aislados en los que han tenido problemas no han sometido a tensiones al conjunto del sistema. Ello no debe ser obstáculo, agrega, para que quienes encargados de tomar las decisiones políticas sigan ocupándose de ellos. Rato, que será sustituido a finales de mes al frente del FMI por el francés Dominique Strauss-Kahn, afirma que hay actualmente un amplio consenso sobre la futura agenda del organismo. Esta incluye la reforma de los accionistas, un nuevo modelo de ingresos, posiblemente nuevos instrumentos para la prevención de crisis y un papel central en la valoración de los efectos sobre la economía mundial del tipo de cambio de los países, así como de otras políticas económicas.