Si hubiese que elegir una sola palabra que definiese la actitud actual de los inversores esta sería la de “prudencia”.
Ante las turbulencias que están sufriendo los diferentes mercados, la cautela se ha convertido en la bandera de la gran mayoría de las decisiones de inversión. Y esto se produce con un objetivo claro, minimizar el impacto de la volatilidad, reduciendo de estas formas los riesgos. Ante esta compleja realidad, parece evidente que cuantos más criterios tenga un gestor a la hora de valorar los títulos que incorporará a su cartera, más fundamentada estará su decisión. En este sentido, la inversión socialmente responsable y, más concretamente, los criterios sociales, medioambientales y de gobierno corporativo se convierten en una herramienta de valor añadido fundamental.

La perdurabilidad de una empresa no puede basarse solamente en su rentabilidad económica, por lo que el análisis extra-financiero, herramienta indispensable para el "stock-picking ", representa una aportación de información clave. Permite identificar a empresas cuya gobernabilidad es ejemplar como es el caso de Air Liquide, detectar nuevas oportunidades como los materiales aislantes desarrollados por Rockwool y medir el impacto de las reglamentaciones sobre las estrategias de empresas. Por ejemplo, en el marco reglamentario de las reducciones de emisiones de CO2 impuestas a la industria automovilística, la estrategia diversificada adoptada por Volkswagen (mejor rendimiento térmico, híbrido, eléctrico) parece más adecuada que la apuesta demasiado arriesgada del “todo eléctrico” elegida por Renault. Dicho de otra forma, las empresas deben integrar estos retos en su estrategia para asentar de forma duradera sus ventajas competitivas y garantizar su desarrollo. Atraer y motivar a los mejores talentos y anticiparse a las reglamentaciones sociales y medioambientales son factores claves de éxito para estas sociedades.

No cabe duda de que el escenario macroeconómico puede influir en la ISR en la medida en la que las anticipaciones de crecimiento, ralentización o descenso afectan a las contrataciones o a las eventuales reestructuraciones de las empresas. Por tanto, hoy es especialmente importante estar atentos a las decisiones tomadas por las empresas. Es más, en estos tiempos de incertidumbre, es incluso más necesario que nunca mantener una vigilancia de la calidad de la gestión. Desde nuestro punto de vista, estamos convencidos de que las empresas administradas por una gestión de calidad son las que mejor saben marcar la diferencia con sus competidores en los periodos de crisis.

Pierre Puybasset, Portavoz del equipo de gestión en Financiere de l´Echiquier