El acuerdo por el que Telefónica SA se hará con el control de Telecom Italia SpA no se materializará a corto plazo por razones políticas y financieras, informa el miércoles la prensa italiana citando fuentes anónimas. "No se va a mover nada antes de las elecciones regionales en marzo y de pasar, no será antes del verano", señala el diario La Repubblica, que cita fuentes financieras.
Por el momento sólo se discuten planes hipotéticos, pero en caso de que alguno se haga más firme se presentará a los principales inversores y a los Gobiernos italiano y español "porque la operación debe ser amistosa, no hostil", señalan las fuentes.

Las acciones de Telecom Italia subieron un 6% el martes después de que el mismo diario publicara que el Gobierno italiano ha dado su visto bueno a la compra de la operadora, la principal fuente de empleo del país, por su rival española. El Gobierno desmintió la información posteriormente.

"Los riesgos, incertidumbres y complejidades son muy altas y [nosotros] seguimos creyendo que probablemente no se llegará a un acuerdo" señala Torsten Achtmann, analista de JP Morgan, que tiene recomendación de infraponderar para las acciones de Telecom Italia.

El progreso del acuerdo tendrá que esperar al menos tres meses, hasta que se celebren las elecciones regionales y a la asamblea de accionistas de Assicurazioni Generali SpA el 24 de abril, en la que se elegirá un nuevo presidente, indica el diario romano Il Messagero.

Mediobanca SpA e Intesa Sanpaolo SpA son dos de los principales accionistas de Generali, y las tres entidades son socias de Telefónica en el holding Telco, que actualmente es el mayor accionista de Telecom Italia.

Un columnista del Corriere della Sera escribió el miércoles que una ampliación de capital por 10.000 millones dde euros de Telecom Italia, con acciones de nueva emisión a un bajo precio, podría ayudar a la compañía a reducir su abultada deuda, a desarrollar su red italiana y buscar alianzas internacionales desde una posición más fuerte, en caso de que el Gobierno acepte las pérdidas financieras que el acuerdo supondría para los accionistas de referencia.