El fabricante japonés de automóviles Mitsubishi cerró el primer semestre del año fiscal 2009-2010 (abril-junio) con unas pérdidas netas de 26.400 millones de yenes (197 millones de euros al cambio actual), frente a un beneficio neto de 10.300 millones de yenes (77 millones de euros) en el mismo período del ejercicio anterior. La corporación nipona explicó la caída de sus resultados por el fuerte retroceso de sus ventas, en un contexto de crisis del mercado automovilístico mundial, y por el efecto negativo derivado de la apreciación del yen.