Mazabi cree el 'efecto champán' compensa la inflación en el inmobiliario

Mazabi (Silicius RE). Juan Antonio Gutiérrez, CEO de la firma, considera que el Covid-19 “ha cambiado claramente ciertos parámetros clásicos del sector y en algunos casos ha acelerado la toma de decisiones de compra”. Claramente -dice- el residencial se ha acelerado en todo el mundo con datos de ventas sorprendentes. No es el caso de oficinas donde la toma de decisiones ante teletrabajo creciente no deja visibilidad a corto sobre dónde contratar, qué superficies o qué distancias entre puestos de trabajo, por ejemplo. El retail, con el continuo movimiento online está en transformaciones y con un efecto de vasos comunicantes entre calles principales, parques de medianas, online y centros comerciales. Así que el bienio de Covid-19 ha tenido un impacto muy pronunciado en el real estate; en especial, en el corto plazo. 

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A su juicio, sin embargo, la compleja coyuntura todavía no ha tenido reflejo en la concesión de hipotecas. “Las entidades financieras están muy sólidas y con buenos criterios de inversión en préstamos, aclara Gutiérrez. El cliente se está decantando a tipo fijo tras muchos años a variable. El crecimiento de hipotecas está superando el 20% anual con clientes solvente. Tampoco en la actualidad, y en el futuro inminente, las perspectivas de subidas de tipos de interés desde verano están afectando al sector ya que, en su opinión, el efecto inflación acelera compras. “A partir de 2024 creemos que el encarecimiento hará a los inversores y consumidores ser más prudentes y exigentes”, matiza. Lo que sí tendrá repercusión –“sin duda”, asegura- será la pérdida de fuelle del consumo y el descenso de la capacidad adquisitiva y la propensión al gasto de la escalada de la inflación en España. Pero más sobre el papel o con una visión teórica porque también existe el llamado efecto champán de los dos años encerrados y con tasas de ahorro elevadas compensa la inflación actual.

Gutiérrez augura para este año y el que viene “mucha actividad en Europa” y un 2024 y sucesivos con algún pinchazo general que puede “hacer bajar precios y generar momentos de iliquidez o de dificultades en la venta de algunos activos”.