El descenso de las solicitudes de empleo, 21.000 menos que la semana anterior quedándose en 336.000 ha sentado bien a Wall Street, así como la subida de un 1,5% en los pedidos a fábrica, dos datos macro que animan una sesión en la que la indefinición es la nota predominante. Mientras se esperan los datos de las reservas de petróleo, también se ha conocido que las solicitudes semanales de créditos hipotecarios en Estados Unidos para la adquisición de viviendas han caído un 11,6% en relación a la semana anterior. Dos caras y una cruz en los datos macro que empujan al mercado de momento, hacia las compras. En estos momentos los tres índices cotizan en positivo, el Dow Jones de Industriales sube un 0,41% hasta los 13.097 puntos, el tecnológico Nasdaq crece un 0,12% hasta los 2.612 puntos y el S&P 500 repunta un 0,37% hasta los 1.452 puntos.
Índices al alza en una sesión en la que parece que son las materias primas las que protagonizan la jornada. Récord histórico para el oro negro que en el día de ayer alcanzó los 100 dólares por barril que si bien ha retrocedido 4 centavos esta mañana, se mantendrá según los especialistas en esta franja mientras haya un desequilibrio entre la oferta y la demanda. El oro ha alcanzado así mismo un récord histórico en la jornada de hoy en el London Bullion Market a 867,20 dólares. Wall Street continúa en la tónica de la prudencia, frenada por la volatilidad y el miedo a la recesión económica. Aún colea el mal dato del ISM Manufacturero, 47,7% que al presentarse por debajo de 50 puntos confirma un descenso en la actividad industrial. Los temores han empujado a la Fed a reconocer que la economía estadounidense podría crecer a un ritmo sensiblemente por debajo de su potencial en este recién estrenado año y no ha cerrado la puerta a efectuar una reducción adicional en sus tasas. En este contexto la Fed ha apuntado que la crisis del sector inmobiliario residencia podría resultar más grave de lo que parecía en octubre. Gráfico Dow Jones