El Gobierno británico recurrió hoy a una parcial nacionalización de los bancos a través de un multimillonario plan de rescate destinado a atajar la crisis de crédito y estabilizar el sistema financiero del Reino Unido. Después de semanas de conversaciones entre funcionarios del Tesoro, del Banco de Inglaterra y de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, reguladora del sector), el Gobierno británico dio a conocer hoy un amplio programa de rescate estimado en 50.000 millones de libras (unos 62.000 millones de euros). Con esta iniciativa, calificada por el primer ministro, Gordon Brown, de "audaz" y de "amplio alcance", el Gobierno confía en restablecer la confianza en el sector financiero ante una crisis de crédito que amenaza con castigar familias y negocios.
El dinero servirá para comprar acciones en los principales bancos del país, que ayer sufrieron fuertes caídas que llegaron hasta cerca de un 40 por ciento en el caso del Royal Bank of Scotland (RBS). Las instituciones que han confirmado su participación en el programa de recapitalización son el Abbey, Barclays, Halifax Bank of Scotland (HBOS), HSBC, Lloyds TSB, Nationwide, Standard Chartered y RBS, aunque, según el Gobierno, otros bancos pueden optar al plan. Estas entidades se han comprometido a aumentar su capital antes de fin de año por un total de 25.000 millones de libras (unos 32.340 millones de euros), aunque el incremento variará según los casos. El Gobierno se declara además dispuesto a facilitar un mínimo de 25.000 millones de libras adicionales a las entidades que reúnan los requisitos necesarios para la adquisición de acciones preferentes o en los casos en los que los bancos lo soliciten expresamente también para la compra de títulos ordinarios. El Banco de Inglaterra aportará otros 200.000 millones de libras (unos 258.864 millones de euros) en forma de créditos a corto plazo a fin de suministrar liquidez a los bancos y entidades hipotecarias. Según el Gobierno, estas medidas, coordinadas con el Banco de Inglaterra y el organismo regulador de la City, tienen como objetivo asegurar la estabilidad del sistema financiero y proteger a los ahorradores, titulares de depósitos y empresas. Una vez anunciado el plan (antes de la apertura de la Bolsa a las 07.00 GMT), Brown declaró a los periodistas que se trata de un programa de estabilidad "completo y específico", y aseguró que los intereses del contribuyente están protegidos. Explicó que la crisis empezó en Estados Unidos, pero que se ha extendido a todos los continentes, por lo que ha sido necesaria una medida "innovadora" para hacer frente a "momentos extraordinarios". "El programa está pensado para restablecer la confianza en el sistema financiero y, más aún, para situar al sistema bancario británico sobre una base sólida a fin de que pueda apoyar empleos y (brindar) prosperidad en toda la economía", dijo Brown en su residencia oficial de Downing Street. El Gobierno ha dado pasos -señaló- para facilitar liquidez a los bancos y para asegurar el buen funcionamiento de la banca, señaló. El Gobierno de Gordon Brown ha informado a la Comisión europea de este plan de rescate y trata con otros países de la posibilidad de ampliar estas propuestas para colaborar entre todos en el fortalecimiento del sistema financiero internacional. Los principales bancos británicos se desplomaron el martes en la Bolsa de Londres después de que la cadena BBC informase de que sus directivos habían solicitado al Gobierno liquidez adicional. Royal Bank of Scotland fue el más afectado, ya que perdió 10.000 millones de libras (unos 12.900 millones de euros) de su valor al caer nada menos que un 39 por ciento -el mayor retroceso en trece años-, hasta quedar en 90 peniques. El otro gran perdedor de la jornada, el HBOS, cedió un 42 por ciento, 66,8 peniques para acabar en 94 peniques, mientras que Lloyds TSB perdió un 13 y Barclays un 9 por ciento. Tras conocerse el plan, los títulos de los principales bancos británicos subieron hoy con fuerza en los mercados. Las acciones del HBOS subían hoy el 27,66 por ciento (26 peniques), hasta los 120 peniques, mientras que las del RBS avanzaban el 9 por ciento (8 peniques), hasta los 98 peniques. Los títulos del Lloyds TSB, que ha llegado a un acuerdo para comprar el HBOS, subían el 8,65 por ciento, en tanto que las de Standard Chartered se disparaban el 17,65 por ciento.