Las ventas de automóviles en Estados Unidos sufrieron una caída de más del 41% en febrero, hasta situarse en el nivel más bajo de los últimos treinta años, debido a la reticencia de los ciudadanos a ejecutar grandes desembolsos, a pesar de los descuentos agresivos que están ofreciendo las marcas. Este retroceso de las ventas de vehículos, que supone la décimo sexta caída mensual consecutiva, se inscribe en una "depresión automovilística", según al analista de Standard & Poor's Efraim Levy, quien explica que los consumidores tienen miedo de perder sus empleos, han visto caer el valor de sus propiedades y asisten a un continuo deterioro de las cotizaciones bursátiles.  General Motors, el primer fabricante de automóviles del país, sufrió una caída de las ventas del 53% en febrero, mientras que las ventas de Ford bajaron un 48%, y las de Chrysler disminuyeron un 44%. Entre las firmas japonesas, las entregas de Toyota y Nissan se redujeron un 37%, y las de Honda, un 38%.