Por dos millones de euros, que es la factura que se ha pagado a las auditoras internacionales, ya nos han dicho lo que todos sabíamos: que la banca española necesita capitalizase y provisionar toda la mora que tiene del ladrillo por un importe máximo de 62.000 millones de euros, que ha venido ocultando y traspasando año tras año.
En primer lugar, que alguien me diga cómo es posible que en cuatro días alguien de fuera que no tiene un profundo conocimiento de nuestra banca y sus sistemas de ocultación te certifique que la banca necesita esta cantidad de dinero. ¿Puede ser esto otro stress test como el realizado a la banca meses pasados que decía que todos eran buenos? No me extrañaría nada. Empleamos empresas que a priori tienen mucho reconocimiento internacional pero su dictamen no es, ni mucho menos, seguro.

La incertidumbre de los procesos y la poca trasparencia hacen pensar que se han basado en datos más o menos actualizados a los que les han aplicado unos ratios en función de las incertidumbre de nuestra economía. Deja de ser noticia una cifra y pasa a serlo el cómo se aplicarán estas ayudas preconcebidas . Vaya trabajo más lucrativo e inseguro.

La banca está claro que afronta problemas que afloraron cuando empezó la crisis. Estaban ahí pero mientras la actividad generada podía ocultarlos no pasaba nada porque se solucionaban casi siempre aumentando el activo (si tengo una ratio de morosidad x y aumento el activo, ésta bajara de una manera proporcionada). Era una huída hacia adelante, pero es lo que se ha venía practicando. Sus dos problemas fundamentales la solvencia y la liquidez permanecen-. El primero se soluciona declarando las pérdidas reales y cubriéndolas con capital y el segundo, la liquidez, si el mercado no se fía hay que acudir al BCE que es lo que se está haciendo sin resultados reales ni prácticos. Porque esa liquidez no va al mercado del crédito interno, si no que va a solucionar los agujeros de las propias entidades financieras.

Las alternativas son claras y concisas. La enfermedad está diagnosticada pero el enfermo se niega a reconocer sus problemas y así no se posible. El mercado de las entidades financieras está bloqueado, a nadie se le concede financiación porque no se puede y nadie la pide porque la incertidumbre es muy alta , ¿De qué se sustentan sus cuentas de resultados? De la intermediación en deuda soberana fundamentalmente, y eso no es posible mantenerlo a largo plazo-. La rotonda en la que se está metido no tiene salida, por eso es una rotonda y para volver a la actividad hay que dar crédito a la economía real, NO HAY MAS SALIDA.

Estamos acostumbrados a dar por buenos los vaticinios de los centros de estudios de las entidades financieras, estábamos acostumbrados a dar por buenos auditores que por facturar firmaban lo que les presentaban, previas consultas y alguna que otra modificación. Ahora nos hemos dado cuenta de que los estudios son hechos ad hoc casi siempre, las auditoras no ven lo que está delante de sus ojos y pasan por alto situación que hacen que sus vaticinios no tengan ninguna validez ¿Qué responsabilidades se les aplican?, No hemos oído habar nada al respecto, ¿qué ocurre en este país que nada es lo que parece?

Esperemos que de estas situaciones nazcan las bases y los pilares de una economía más real.

Rafael Montava Molina
Consultor financiero empresarial
rafaelmontava@hotmail.com