La bolsa japonesa ha cerrado esta mañana con fuertes caídas tras el terremoto del viernes.

El Nikkei se desplomó un 6,18% hasta los 9.620,49 puntos, mientras en Hong Kong el Hang Seng subió 0,41% hasta los 23.345,88 puntos, y en Australia el S&P/ASX recortó 0,40% hasta 4626,40 puntos.

Esta madrugada el Banco de Japón ha intentado contener la caída y sobre todo estabilizar el mercado y el sistema financiero inyectando 131.859 millones de euro en liquidez pero la medida no ha surtido efectos relevantes. Además la autoridad monetaria nipona ha adelantado de una hora y recortado a un solo día la reunión programada para estudiar los tipos de interés y ha decidido mantener los tipos de referencia virtualmente a cero, entre el 0% y el 0,1%.

Destacamos que la deuda pública japonesa alcanza casi el 200% del Producto Interior Bruto del país, pues el Gobierno está estudiando una subida de los impuestos al consumo para poder hacer frente a la caída de los ingresos fiscales.

Las caídas han sido generalizadas pero las más afectadas han sido las compañías exportadoras: Sony ha perdido un 9% mientras las automovilísticas Nissan, Toyota y Honda han cedido un 10%, un 8% y un 5% respectivamente. La actividad productiva se ha paralizado en muchas áreas, las plantas de Toyota o Nissan han tenido que suspender su producción por los cortes eléctricos, por ejemplo.

Con respecto a las divisas, destacamos la declaración del primer ministro chino, Wen Jiabao, que esta madrugada ha señalado que el gobierno del gigante asiático empezará un proceso gradual de apreciación del yuan, de acuerdo con “los cambios en los suministros y demanda de los mercados”. Wen afirmó también que el Gobierno chino este año considerará prioridad el control de la inflación, que se mantuvo en un 4,9% interanual en el mes de febrero, igual al mes anterior.

El yen japonés vivió una sesión muy volátil para cerrar sin cambios en 81,83 Y/$.