La junta de accionistas de La Seda aprobó este fin de semana una acción de responsabilidad contra Rafael Español, ex presidente de la compañía, por una serie de presuntas irregularidades por las que la compañía tuvo que aprovisionar 84 millones de euros.  Una operación que compartió protagonismo con la aprobación de las cuentas de la compañía.
La junta también pidió una acción social de responsabilidad contra el antiguo director general Aurelio González-Isla y contra el consejero Jacinto Soler Padró, éste bajo la acusación de filtraciones a la prensa. El actual presidente de La Seda, José Luis Morlanes, también solicitó el cese de Soler Padró como consejero.

La acción de responsabilidad contra Rafael Español se justifica por una operación de presunto desvío de fondos de La Seda a través de una sociedad denominada Jatroil. Tras la junta, Español cesó como consejero de La Seda.

Aprobación de las cuentas


La junta aprobó también las cuentas de La Seda de 2008, que recoge unas pérdidas de 565 millones y una deuda de 800 millones de euros sobre un volumen de facturación de 1.500 millones.

La acción social de responsabilidad abre la vía para que la empresa estudie medidas legales contra los directivos afectados. El secretario general del consejo, Xavier Fontcuberta, dijo al final de la junta: "Ahora tenemos que acordar el perímetro de las acciones legales que tomamos".

El accionista Caixa Geral manifestó que acudirá a la ampliación de capital de 150 millones, propuesta por el presidente de La Seda como una de los pilares para que la compañía salga de su delicada situación económica.

La caja portuguesa, sin embargo, sólo tiene el 7% del capital y se ignora quién pondrá el resto de los fondos.

Supervivencia de la compañía por dos vías


El presidente de La Seda, José Luis Morlanes, condicionó la supervivencia de la compañía a otros dos puntos: la refinanciación de la deuda -que incluye un crédito sindicado de 600 millones- y la obtención de un préstamo del Instituto Catalán de Finanzas por valor de 15 millones.

El plan de reestructuración de La Seda incluye unos ajustes de personal de 300 personas y la venta de siete plantas -entre ellas la factoría de IQA, en Tarragona-, en una operación por la que la compañía espera obtener alrededor de EUR300 millones.

Las acciones de La Seda permanecen suspendidas en bolsa desde el pasado 5 de junio, cuando el consejo de la compañía decidió reformular las cuentas anuales para reflejar unas mayores pérdidas. La Seda cotizó por última vez a EUR0,34.