La crisis de la industria automotriz que se originó en Detroit con las tres automotrices estadounidenses -Ford Motor Co., Chrysler LLC y General Motors Corp.- se ha transformado en un problema global que presiona a los gobiernos de todo el mundo a seguir el ejemplo de Washington y otorgar asistencia a los fabricantes en aprietos. Ayer, General Motors (GM) informó que sus operaciones europeas podrían quedarse sin dinero en abril o mayo si Alemania y otros países del Viejo Continente no le conceden la ayuda que solicita. GM también señaló que estudia la venta de una participación mayoritaria en su filial Opel, el corazón de su negocio europeo, con el fin de conseguir la ayuda estatal.
Al mismo tiempo, Toyota Motor Corp. solicitó al gobierno japonés un crédito de US$2.000 millones para apuntalar su brazo financiero. En el Salón del Automóvil de Ginebra, el director de operaciones de GM, Frederick "Fritz" Henderson, dijo que la división europea de la automotriz podría quedarse sin fondos para "la primera mitad del segundo trimestre" si no obtiene préstamos u otra ayuda financiera. El ejecutivo añadió que GM está dispuesta a escuchar "ideas y opiniones", incluyendo la venta de una participación mayoritaria en Opel, si eso allana el camino para lograr la ayuda.

El gobierno de EE.UU. ha aceptado otorgar por lo menos US$42.000 millones en préstamos y otra asistencia financiera a GM, Ford, Chrysler y sus proveedores. Canadá acordó proveer ayuda adicional a las tres automotrices estadounidenses. Francia, por su parte, está asistiendo a Renault SA y PSA Peugeot Citroën SA.

GM, asimismo, consiguió un acuerdo para que España garantice préstamos por 200 millones de euros y ha buscado la ayuda de Alemania, Gran Bretaña y Suecia, países en donde tiene plantas. El jefe de GM en Europa, Carl Peter Forster, dijo en Ginebra que la empresa también podría recurrir a Polonia, donde fabrica autos pequeños.

Toyota, a su vez, acudió al gobierno de Japón luego de que Tokio anunciara que facilitará una parte de sus enormes reservas en moneda extranjera a firmas japonesas que operan en el exterior y que están teniendo dificultades para recaudar fondos en otras divisas. El ministro de Finanzas Kaoru Yosano dijo que el gobierno planea destinar para fines de este mes US$5.000 millones de sus reservas de US$1 billón (millón de millones) al Banco de Japón para la Cooperación Internacional. Luego, el banco otorgará préstamos en dólares a las empresas que lo necesiten.

Toyota, que reportó pérdidas de US$1.800 millones en el trimestre que cerró el 31 de diciembre, ha solicitado un crédito para su brazo financiero Toyota Financial Services Corp. Apenas unos años atrás, la automotriz registraba ganancias anuales de US$10.000 millones, pero la crisis financiera global ha causado una caída precipitada en las ventas de autos en casi todos los mercados.

Las ventas de autos y camionetas en EE.UU. cayeron 40% en febrero, a 690.000 unidades, según estimados de la industria. Las ventas de vehículos en Japón declinaron 32% en febrero, el mayor descenso mensual en más de 30 años. Europa Occidental experimenta un fenómeno similar.

La división europea de GM necesita una inyección de US$4.200 millones para mediados de abril o podría verse obligada a cesar sus operaciones a pesar de una presencia masiva en el mercado, según fuentes al tanto.

La automotriz aceleró sus negociaciones con el gobierno alemán esta semana, sosteniendo que necesita que Berlín aporte dos tercios de los préstamos que necesita en Europa. Opel tiene su sede en Alemania y la empresa emplea a miles de personas tanto en sus plantas como en sus concesionarios.

Henderson reveló que GM no tiene un plan de contingencia sólido para Opel. A diferencia de su negocio estadounidense, que podría acogerse a la protección de la ley de bancarrota, su división europea se reparte por varios países del continente, volviendo la opción de una bancarrota casi inviable, aseveró.

El ministro de Economía de Alemania, Karl-Theodor zu Guttenberg, le dijo ayer a Reuters que Opel no le ha dado al gobierno suficiente información como para decidir si debe rescatar a la empresa. En los últimos días, el gobierno alemán ha manifestado sus dudas de que la ayuda pueda ser usada para eliminar en lugar de resguardar empleos en el país y que GM podría aprovechar el dinero alemán para reestructurar sus operaciones en EE.UU.

Un fracaso de GM en Europa podría estropear el plan de viabilidad que la automotriz acaba de presentar al Departamento del Tesoro estadounidense como parte de los requisitos para obtener ayuda federal. En el plan, GM dijo que requería US$6.000 millones en ayuda de otros gobiernos para hacer la empresa viable.

Por su parte, los asesores de los principales tenedores de deuda de GM anunciaron ayer que planean reunirse mañana con el equipo de trabajo del presidente Barack Obama dedicado a la industria automotriz.

Según una fuente, en el encuentro analizarán si el gobierno estadounidense garantizará nuevos bonos que la empresa emitirá como parte de su reestructuración.