Los cuatro mayores bancos de Portugal han visto como en los primeros seis meses del año sus beneficios han caído un 43% hasta los 647,9 millones de euros, unos 500 millones menos que en el mismo periodo del año anterior cuando sumaron 1.130 millones de euros, debido a la crisis económica y especialmente a la devaluación de las participaciones financieras que detentan. El Banco Comercial Portugués (BCP), el Banco Portugués de Inversión (BPI) y el Banco Espírito Santo (BES), vieron como en este semestre sus beneficios disminuían. El único que los vio crecer, aunque poco, fue el Santander Totta, filial lusa del grupo español.