Los bancos brasileños deberán depositar en efectivo a partir del próximo 4 de abril el 60% de sus posiciones cortas en dólares que superen los 3.000 millones de dólares, o del valor patrimonial de referencia de la institución.
El Banco Central de Brasil pretende con esta medida "contribuir a la estabilización del sistema financiero nacional" y mejorar el funcionamiento del sistema cambiario, así como reducir el volumen de las posiciones bajistas en dólares, que en diciembre de 2010 sumaron 16.800 millones de dólares.