La falta de concreción en las medidas que permitirá implementar la hoja de ruta que anunciaron las autoridades políticas el pasado 26 de octubre, está pasando factura sobre los mercados.
La inactividad de los políticos europeos es más que desconcertante y así lo muestran los movimientos inconsistentes de los principales índices de renta variable; cotizando eufóricos cualquier avance o predisposición de avanzar en las medidas, pero cotizando con pánico y horror la espera y la delicada situación de algunos países.

Así, a la espera del tan ansiado desenlace, vamos a analizar la situación técnica de distintos índices, pues aunque esta nueva fase de la crisis de deuda de Europa se caracteriza por no encontrar fronteras, el impacto es muy distinto entre unos u otros índices.

En referencia a los periféricos elegimos al Ibex 35:



Como pueden observar en el gráfico, el selectivo español es especialmente sensible a las noticias o acontecimientos que tienen lugar en Europa. Esta última fase de inestabilidad, le ha llevado a perder los niveles de corto plazo más inmediato y ahora se aproxima peligrosamente al importante soporte de 8.200.

Podríamos decir que el 8.200 es un soporte decisivo. Si se mantiene, podríamos ver un nuevo impulso alcista (previa confirmación de la ruptura alcista de las resistencias de los 8.565-8.8865) que podría llevar al Ibex a testear niveles de 9.425-9650, pero si se perfora a la baja, la reacción alcista que se inició el pasado 23 de septiembre muy probablemente podría haber concluido y por tanto, daría paso a un nuevo movimiento bajista que tendría como objetivos inmediatos, niveles de 8.000 puntos y la zona de mínimos que se dejaba el pasado mes de septiembre en los 7.500.

En referencia al núcleo fuerte de Europa, centramos la atención en el Dax. La tensión de las últimas semanas le ha llevado a testear niveles importantes para el corto plazo pero a diferencia del Ibex, no ha sido necesario el testeo a soportes decisivos. El Dax parece haber quedado atrapado en una zona de indecisión que definen los 5.700 y los 6.200 y tan solo la ruptura en uno u otro sentido, nos permitirá conocer las intenciones del índice.



Si centramos ahora la atención en los EEUU, podemos observar que el impacto ha sido muy inferior. De hecho, como pueden observar en el siguiente gráfico del Dow Jones, esta nueva fase de la crisis de deuda europea, se ha limitado a impedir que los índices den continuidad a la reacción alcista que se inició el pasado 23 de septiembre. Y es que en estos momentos, tenemos al Dow cotizando en zona de máximos, a modo de un suave descanso tras el que podría iniciarse un nuevo movimiento alcista.




Resumiendo, debido a la menor volatilidad y el menor impacto negativo que han sufrido los índices estadounidenses, las posiciones alcistas en la renta variable americana siguen activas y las mantendremos en la medida que se mantengan soportes (11.560 en el caso del Dow). Sin embargo, las posiciones alcistas en índices europeos se han tenido que cerrar. En esencia, si queremos minimizar la volatilidad, tan sólo volveremos a ponderar renta variable de la periferia euro una vez anunciadas medidas que permitan estabilizar la situación que vive Europa.