GlaxoSmithKline PLC podría tener que desembolsar 1.900 millones de dólares por un litigio que tiene con el Servicio de Impuestos Internos, IRS, de Estados Unidos.  La autoridad fiscal americana afirma que GlaxoSmithKline le debe ese importe en concepto de impuestos atrasados, intereses y penalizaciones derivadas de deducciones fiscales que el laboratorio británico habría obtenido al efectuarse pagos a sí mismo.  La técnica de Glaxo para ahorrarse impuestos es popular entre las compañías extranjeras con importantes operaciones en Estados Unidos y es una práctica a menudo legal. Pero es algo contra lo que lucha la IRS.