Desde hace ya varios ejercicios la historia se repite. Y 2018 no será diferente. El próximo año, la atención volverá a estar puesta en la geopolítica y los bancos centrales. En el horizonte, varias citas electorales a las que algunos analistas restan importancia, las nuevas subidas de tipos de la Reserva Federal y la reducción del QE por parte del BCE.

El calendario de 2018 está cargado de referencias entre las que destacan las reuniones, o mejor dicho lo que de ellas se desprenda, de los bancos centrales, así como las elecciones en Brasil, México e Italia. De fondo, se mantienen algunos acontecimientos y tensiones que no tienen fecha, como el desafío de Corea del Norte contra Occidente o el proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea, que también pueden afectar a los mercados.

Los analistas centran su atención en el papel que tanto la Reserva Federal (FED) como el Banco Central Europeo (BCE)  jugarán en el ejercicio que ya se ha iniciado. El director de Admiral Markets en España, Juan enrique Cadiñanos, considera que los bancos centrales tendrán en 2018 incluso más importancia que la que tuvieron el año anterior ya que “las decisiones en base a política monetaria afectarán, de una forma u otra, a los mercados de renta variable”. En la misma línea, Luis Francisco Ruiz, director de análisis de Estrategias de Inversión, subraya que los bancos centrales este año “van poner las cosas más difíciles, tensionando los costes de financiación”.  Como punto positivo, el CEO y gestor de Buy & Hold, Rafael Valera, señala que la generada por los bancos centrales “es una incertidumbre menor, porque pocas veces como estos años han sido tan comunicativos y han manejado de forma más sensible las expectativas de los inversores”.

Respecto al BCE, la previsión es que la primera subida de tipos no se produzca hasta 2019, “lo que sería positivo para la renta variable”, según Cadiñanos. Sin embargo, puntualiza que “de haber una reunión extraordinaria se podría ver una modificación, pero es difícil que esto ocurra. Si así fuera, sería negativo para la renta variable”. Así, en lo relativo al BCE, el foco está puesto en la reducción de QE. En su última reunión de 2017, dejó claro que reducirá el importe de las compras mensuales de deuda a partir de este mes, desde los 60.000 millones hasta los 30.000, compras que se mantendrán hasta septiembre, aunque con la puerta abierta a ampliar en plazo. Ruiz añade que “la inflación no tiene vistas de asomar y el crecimiento es el justo para corregir los desequilibrios entre las diferentes economías”, por lo que espera que se mantenga el programa de compra de activos y que no haya subida de tipos. Además, en mayo termina el mandato del vicepresidente Vítor Constâncio, un año antes de que se despida Mario Draghi.

La que ya ha dicho adiós a su cargo es la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, aunque de forma definitiva lo hará el próximo 3 de febrero. Su sustituto es Jerome Powell, una de las principales incógnitas de este año. “En las encuestas no se le considera un halcón, pero tampoco una paloma, por lo que nos podrá sorprender en algunas circunstancias” explica Cadiñanos, quien le considera “un candidato perfecto para la situación en la que se encuentra EEUU”. En la misma línea, el director de análisis de Ei, indica que con el nuevo gobernante de la Fed “habrá volatilidad hasta que el mercado se acostumbre a su nueva forma de comunicar”. Mientras tanto, el plan de subida de tipos continúa, con el mercado descontando tres incrementos este año.  Según el director de Admiral Markets en España, “en los nueve primeros meses del ejercicio 2018 ya podrían estar establecidas las subidas programadas, lo cual afectará a la renta variable”. Ruiz considera que hay margen de subida en los tipos, sobre todo en los plazos cortos de la curva. “El nivel clave que vigilamos y que podría impactar en los mercados bursátiles es el 3% en las notas a 10 años de EEUU”.

Mientras que los analistas destacan las decisiones de los bancos centrales como claves en el devenir de los mercados, le restan importancia a las citas electorales previstas para 2018, entre las que destacan las elecciones en Italia, México y Brasil. Cadiñanos enfatiza que “hay eventos muchísimo más importantes que las elecciones políticas, que cada vez tienen menos peso en el mercado financiero”.  Por contra, Ruiz defiende que las citas electorales siempre son importantes, al incorporar incertidumbre al mercado, aunque señala que a medida que la cita se aproxima dicha incertidumbre desaparece y los mercados suelen cotizarlo favorablemente. “El impacto de cada elección afectará a los activos que tengan intereses en esos países. Hay empresas españolas con mucha exposición a Brasil y México”, afirma.

Además, aunque no tengan fecha concreta, otras cuestiones pueden causar, o pueden seguir causando, tensiones en los mercados, como el brexit, la desaceleración de la economía china o el conflicto entre Corea del Norte y EEUU, donde se celebran elecciones de mitad de mandato, claves para decidir la agenda política del país.  A Cadiñanos  es esta última cuestión la que más le preocupa, ya que duda de que la tensión geopolítica entre estadounidenses y norcoreanos vaya a concluir o a relajarse, al contrario, supone que “puede ir más allá y esto afectará a los mercados de una forma global”. Por otro lado, considera la salida de Reino Unido de la Unión Europea, como “el evento más importante para Europa”, por lo que  “sí que afectará de una forma u otra, a los mercados de renta variable del Viejo Continente. Debilidad en Europa es lo que refleja el brexit y eso afectará a sus índices principales, viendo caídas generalizadas para los precios y sectores principales”.

Para el director de análisis de Estrategias de Inversión, los principales riesgos para 2018, son la normalización de la política monetaria de la FED, es decir la reducción de su balance y un posible incremento de la inflación por encima de los objetivos. “El resto es lo de siempre, pura especulación o búsqueda de cisnes negros”.

¿Y qué pasa con España? De cara a 2018, Valera considera que “el clima para las inversiones irá siendo mejor, ya que más incertidumbres de las vividas hasta la fecha nos parecen difíciles de volver a contemplar”, en referencia al desafío independentista catalán. Ruiz subraya que la incertidumbre en España está recogida en el precio de los activos, mientras que el entorno económico continúa siendo favorable, por lo que “si se despeja la incertidumbre, terminará por recogerlo los precios con subidas”.

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