General Motors dejó hoy abierta la puerta a una posible declaración de bancarrota al señalar que, aunque preferiría reestructurarse "fuera de los tribunales", la empresa "tomará cualquier paso necesario" para tener éxito. El anuncio se produjo poco después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, anunciase hoy que GM tiene 60 días para presentar un plan de reestructuración más profundo y radical que el preparado hasta el momento.